Amor y sociedad
Andrés Caicedo, colombiano, murió a los 25 años, en 1977: el mundo de rock y la droga que reflejó en sus cuentos y obras de teatro eran, cuenta, su propia biografía. La muerte le llegó de su mano. Se quedó en una excelente promesa: se cristalizó así, y esta obra en la que aparecen mezclados los bajos fondos y la alta sociedad del país, y sus diferencias geográficas los del norte son los ricos; hacia Cali empieza el desastre- es interesante, y en su contexto, importante. Su contexto no es el nuestro; no, porque aquí, como en todas partes, y más en estos países con mala suerte histórica también hay estos tijeretazos sociales, y raro es el lunes que no amanece sin relatar los navajazos mortales del viernes y el sábado. No es el nuestro porque la forma de hablar, las diferencias, las alusiones, no son las nuestras.Tampoco esta obra era para el teatro; fue una novela: el relato de un crimen, de una pareja, chico y chica, que huyen juntos del norte y encuentran la muerte a manos de los cuchillos, la descripción de sus medios sociales, las referencias continuas al mundo en el que viven. La novela estaba convirtiéndose al cine por su propio autor, y no la terminó; la representación que hace de ella el Teatro Matacandelas, que ha venido a España, respeta esa forma cinematográfica casi secuencia tras secuencia. Sorprende un poco si no se conoce esta historia. Parece, simplemente, un teatro descoyuntado o mal hecho. No por su interpretación, que es directa y fresca. Los actores tienen más o menos las edades que representan, y ello quita esa carga de ficción innecesaria que hay que aguantar tantas veces en el teatro español, donde hasta los actores muy viejos se encorvan y tambalean para dar la verdadera sensación teatral de vejez.
Angelitos empantanados (historias para jovencitos)
Autor: Andrés Caicedo. Intérpretes:Gloria Inés Villamizar, Diego Humberto Sánchez Múnera. María Isabel García, Harley Tabares, Ángela María Muñoz. Faber Londoño Moreno, Mónica Marin. Sonido, música y efectos: Oscar Castañeda. Escenografía: Fáber Londoño. Dramaturgia y dirección: Cristóbal Peláez González. Teatro Matacandelas, de Colombia. Teatro Olimpia, del Centro Dramático Nacional.
Representada sin interrupción, ilustrada con música del cine que mas o menos alude a esas situaciones, con una iluminación perfecta y una buena terminación en los efectos, la realización honra al grupo que la pone en escena y hace imaginar hasta dónde hubiera llegado su autor. Pero quizá vida y literatura son una sola mezcla en las generaciones más honestas, y se termina en la ficción como en la vida.


























































