FERIA DE CÓRDOBA

Apoteosis de El Pireo

Metida estaba ya la tarde en el cesto cuando la cojera del último del encierro de Guadalest provocó la salida del sobrero de Yerbabuena. Un novillo con sangre Guardiola, que permitió el triunfo, sin muchos reparos, de Rubén Cano, El Pireo. Le espabiló la distraída salida que tuvo el animal y le endilgó una faena muy templada y con ligazón, que tuvo su momento cumbre en los ayudados por bajo que cerraron la faena. Mató arriba a la primera y el público le otorgó el rabo. Apoteosis del torero cordobés que ya había abierto la puerta grande con el primero de su lote. Fue un novillo de excelente tranco para la muleta. El Pireo siempre le dio distancia, buscando una embestida que se hacía incansable. Hubo una generosa vuelta al ruedo para el novillo de Guadalest y la segunda oreja para el torero, que no supo rematar su buena faena con la espada.A quien no debió gustarle la suerte que tuvo fue a Romero de Córdoba, ya que perdió la oportunidad de salir también a hombros. Tenía al público de su lado. Incluso su segundo novillo -con un pitón derecho excelente- también se prestó al espectáculo. Pero no era el día de Romero y terminó aburriendo al animal y a un sector del público, advertido de las bondades del morlaco. Bofetada sin manos al torero en la cerrada ovación que el público dedicó en el arrastre al novillo.

Guadalest /Romero, Morante, Cano

Seis novillos de Guadalest, bien presentados y de desigual juego. 6º', devuelto. Sobrero de Yerbabuena, de excelente juego. Romero de Córdoba: silencio y ovación. Morante de la Puebla: oreja y ovación. El Pireo: dos orejas y dos orejas y rabo. Plaza de los Califas. 27 de mayo. Un quinto de entrada.

Morante de la Puebla estuvo porfión con su primero, al que trasteó con limpieza. Buscó el toreo clásico, aunque le costó sacar limpios los muletazos. Se entregó en la estocada y el público le regaló una oreja. La poca fuerza del quinto hizo muy deslucida la faena. El novillo le apretó en dos ocasiones, de las que salió trompicado.

En el transcurso de la lidia del primer novillo resultó herido el banderillero García Mateo, que fue evacuado al hospital Reina Sofía para posterior exploración radiológica, con un fuerte traumatismo en el antebrazo izquierdo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 27 de mayo de 1997.

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