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Mike Figgis graba "el proceso de creación" de las jóvenes flamencas

Ocho bailaoras participan en un documental del cineasta británico

Acaba de rodar en Hollywood One night stand, junto a Nastassia Kinski y Wesley Snipes, pero hoy Mike Figgis enfoca su pequeña cámara de vídeo hacia seis bailaoras flamencas en pleno taconeo. En el Círculo de Bellas Artes de Madrid un reloj rojo marca 24 horas, 45 minutos, 34 segundos. Ése es el tiempo de filmación que llevaba ayer el director de Leaving Las Vegas -"una película totalmente flamenca"- de su nuevo trabajo, un documental sobre el baile de mujer que coproducen Channel 4 y el canal holandés VMRO. "No es en absoluto un capricho, sino el final de un proyecto pensado durante diez años" explica Figgis.

"Sé que puede parecer raro, pero no lo es tanto", dice Mike Figgis durante una pausa del rodaje, que acabó ayer. "Siempre he mezclado los documentales con el cine de ficción. Me parece que el deber de un director es filmar con fidelidad la cultura del mundo en el que vive. La idea de este trabajo me lleva persiguiendo hace diez u once años, cuando vine a promocionar a Madrid mi película Lunes tormentoso y me llevaron a un tablao. Fue una noche mágica, que me llevó a seguir aprendiendo y escuchando para tomar la gran decisión: ¿Qué parte del flamenco elegir? ¿Jerez? ¿Madrid? ¿Lo viejo? ¿La fusión?"Figgis, que ha sido músico antes de fraile -un jazzero que toca la trompeta, los teclados y la batería-, buscó el asesoramiento de Juan Verdú, Mario Pacheco y Joaquín San Juan. Tras escucharles, y convencido de que "habían pasado demasiadas cosas en el flamenco como para ignorarlo", decidió basar su documental de una hora en gente joven, no demasiado famosa. "Pensé que sería más interesante para el público no ver a profesionales como Joaquín Cortés. No quería hacer una cosa demasiado turística, pero tampoco demasiado dura o intelectual. La idea era rodar un espectáculo con su proceso de creación: empezando por los ensayos, compartir ideas con los artistas, afrontar riesgos, experimentar cosas, y luego representarlo en serio".

Pausas de magia

"Me interesaban sobre todo esos momentos de pausa en los que los artistas están hablando y de repente surge la música", añade. "Esa magia del ambiente que se pierde siempre que vamos a un tablao o a un teatro. Un espectáculo puede ser bueno o brillante, pero siempre hay algo que no se toca. Por eso he rodado en vídeo y no en cine, para poder dejar la cámara encendida".

Pero tampoco quería llegar, grabar y volver a casa: "No quería ser un simple voyeur, quería sentir y entender cómo esta cultura tan fuerte une a sus intérpretes: hay reglas, todos las conocen y saben lo que es nuevo y viejo, pero pueden seguir ese camino o romperlo. La improvisación en el flamenco es audaz, pero surge, todos saben por dónde va".

El reparto es mayoritariamente femenino: dos bailaoras -Sara Baras, Eva la Yerbabuena-, seis más de cuerpo de baile y dos cantaoras -Elena Andújar y Montse Cortés- frente a dos guitarristas -Ramón Jiménez y El Viejín- un percusionista -Luqui Losada- y las palmas y el cante de Guadiana. "Mezclando a estudiantes con profesionales destacadas pero jóvenes buscaba tensión, cierta competitividad entre ellas. Fricción y lucha. Eso ayuda, yo creo, al objetivo principal, que era mostrar el poder que tiene la mujer en el flamenco".

Sus actores hablan maravillas: "Mike es muy flamenco", dice Elena Andújar. "Tiene mucho oído y una gran sensibilidad", añade Guadiana, cantaor y palmero. "Que me llamen flamenco es el mejor cumplido que podrían hacerme", concluye el director.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de mayo de 1997