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Cartas al director

La solidaridad de los lectores

Creo que en el asunto de la televisión digital nadie con conciencia democrática debería quedarse al margen. Hago referencia a algunas opiniones, que leí, en su momento en este correo, de algunos lectores que, tocados de una santa indignación e incontaminados en su deseo de mantenerse incólumes en una pretendida independencia de criterio se sitúan au-dessus de la melée, considerando, a modo de unos monseñores Setiens, que la justicia y la verdad en cualquier causa siempre están repartidas al 50% entrelas partes en litigio. Y, así, se indignan de que al periódico, EL PAÍS se le vea el plumero por defender algo que toca a sus propios intereses. ¡Faltaría más! Ahora va a resultar que un medio de comunicación, porque se vea afectado, no podrá oponerse a lo que constituye no una simple lucha mercantil entre dos empresas que se disputan un mercado, sino un claro ejemplo de abuso de poder, de inseguridad jurídica, prepotencia y de pagos de favores a medios amigos.Por mi parte, sin haber tenido, en principio, intención alguna de suscribirme, he hecho de esto una cuestión militante y hace tiempo que solicité mi suscripción a Canal Digital. Y manifiesto que no quiero saber nada, ni ahora ni en el futuro popular, de ese engendro que la otra parte está organizando a marchas forzadas. ¡Animo! y a seguir hasta que seamos tantos que ese juez necesite décadas para leer la lista de quienes estamos suscritos a Canal + y no queremos comulgar con ruedas de molino. Y no lo olvidemos: los tibios de hoy serán las víctimas, también, mañana.-

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