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Editorial:

¿Dónde está el error?

LA RENUNCIA del fiscal Luis Poyatos al cargo de fiscal jefe de la Audiencia Nacional, si finalmente se produce, será una buena noticia. Permitirá corregir el grave error del fiscal general, Juan Ortiz úrculo, de proponer para un cargo con tanta densidad política y simbólica a una persona en cuya biografía figura su pertenencia al viejo TOP del franquismo, entre otras oscuridades. Sin embargo, que ésa sea una salida para el embrollo en que estaba a punto de meterse el Gobierno no significa que resuelva el problema planteado por el cese del anterior fiscal jefe de la Audiencia, José Aranda, antes de tener resueltos los expedientes disciplinarios o, al menos, de contar con un candidato idóneo para sustituirlo.La posibilidad de qué sea Eduardo Fungairiño, uno de los fiscales expedientados, el llamado a sustituir a Aranda no es una hipótesis fácilmente aceptable desde una perspectiva de normalidad jurídica en la ocupación de cargos públicos. Y, por lo demás, la inacabada resolución de los problemas detectados por la Inspección Fiscal hace difícil encontrar un profesional del ministerio público dispuesto a hacerse cargo de un enjambre como el de tal fiscalía, en la que los amiguismos y los posicionamientos políticos condicionan en buena medida los importantes trabajos que le corresponde acometer.

Ortiz Úrculo elogió ayer en el Congreso de los Diputados que Poyatos "está demostrando su responsabilidad no sólo para normalizar. la Fiscalía de la Audiencia Nacional al pedir el cargo, sino, también, en su caso, para replantearse la cuestión a la vista de las nuevas circunstancias que concurren". ¿Son realmente nuevas circunstancias los datos que se han revelado sobre su biografía? ¿Ignoraba úrculo que su candidato era el antiguo fiscal del TOP y el del caso Bardellino? ¿O bien considera que ésos son datos irrelevantes, y que lo grave es su pertenencia a esa secta denunciada por Rosa Aguilar? Si así fuera, el error no habría sido de Úrculo al proponer a Poyatos, sino del Gobierno al nombrar a Úrculo fiscal general.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 5 de marzo de 1997