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Caos político en Ecuador tras la proclamación de tres presidentes

Ecuador atraviesa una de la peores crisis de su historia. Tres ciudadanos se proclaman presidentes al mismo tiempo: Abdalá Bucaram, El loco, a quien el Congreso ha destituido por enajenación mental y ayer abandonó la capital; el titular de la Cámara, Fabián Alarcón, designado por el Parlamento con carácter interino, y la vicepresidenta, Rosalía Arteaga, que tras reunirse con mandos del Ejército se perfila como posible presidenta interina hasta la convocatoria de nuevas elecciones.

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Entrada la noche en Quito (pasadas las tres de la madrugada en España), Bucaram abandonaba el palacio de Gobierno rumbo a Guayaquil, su feudo natal. Previamente, manifestaciones multitudinarias habían amenazado con tomar al asalto dicho palacio, mientras el jefe de las Fuerzas Armadas, general Paco Moncayo, se distanciaba de la gravísima controversia descartando un golpe de Estado: "Las Fuerzas Armadas no asumiremos el poder. Dejamos en manos del poder político la pronta solución de este problema". Alarcón, crecido por el apoyo popular, lanzó un ultimátum a Bucaram: "Desaloje antes de las seis" (medianoche de España). La situación es un caos. Todos se acusan de vulnerar la Constitución y todos la interpretan en provecho propio y cortejan al Ejército para lograr su respaldo. En medio, el ministro de Defensa había declarado el estado de emergencia y suspendido varias garantías constitucionales, medidas respondidas en cuestión de minutos por Alarcón: el ministro ya no es ministro.

Alarcón, elegido presidente por el Congreso de Ecuador, se niega a negociar con el destituido

Bucaram promete resistir hasta acabar su mandato

Abdalá Bucaram ha prometido, no obstante, aguantar hasta el término de su mandato de cuatro años y amenaza con emprender acciones penales contra quienes acepten cargos en la eventual administración de Fabián Alarcón, nombrado por el Congreso ecuatoriano nuevo presidente. Este anunció nombramientos en la judicatura, jurado nacional de elecciones y Tribunal Constitucional. "Todas las autoridades locales y provinciales han sido ratificadas y quien trate de usurpar sus puestos será castigado conforme a derecho", advirtió el acorralado Bucaram. "Aquí sólo hay un presidente de la República elegido por la fuente de la soberanía nacional y popular, que es el Congreso", reclamó el interino Alarcón minutos antes de desplazarse en manifestación hacia la plaza de la Independencia. El comportamiento de Bucaram, denunciado como más propio de un payaso que de un jefe de Gobierno, y la dureza del ajuste económico aplicado en diciembre pasado desencadenaron desde principios de ese mes violentas protestas callejeras y el agrupamiento político, social, sindical y empresarial en un Frente Democrático que paralizó totalmente Ecuador durante dos días, y se muestra decidido a continuar hasta el final. Interpretando que el artículo 100 de la Constitución permite la destitución del jefe del Estado cuando demuestra incapacidad física o mental, el Parlamento destituyó la pasada madrugada a Bucaram por 44 votos a favor, 34 en contra, y la abstención de dos de sus hermanos. El Congreso ecuatoriano, con 48 diputados, es unicameral. "Sabe Dios que no busqué que el desenlace de esto fuera el momento crítico que vive Ecuador. Traté por todos los medios a mi alcance de lograr rectificaciones del Gobierno en fondo y forma", dijo. Mientras, la vicepresidenta, Rosalía Arteaga, aparecía a las 3.30 de la madrugada de hoy (hora de Madrid) como una posible solución temporal tras sus contactos con el estamento militar. Arteaga ocuparía la presidencia de forma interina hasta la convocatoria de nuevas elecciones. Fabián Alarcón y los grupos opositores en tomo suyo, por su parte, comparecían ante la prensa para anticipar su disposición a gobernar con la inminente designación de importantes cargos públicos. "Y ante las declaraciones efectuadas por el señor general Paco Moncayo [jefe del Ejército], al cual le guardamos nuestro respeto y admiración", destacó Alarcón, "quiero manifestar que nuestra posición es que no tenemos absolutamente nada que negociar, ni con el abogado Abdalá Bucaram ni con la doctora Rosalía Arteaga". De entrada y a la espera de los resultados de las reuniones desarrolladas ayer en varios regimientos, el Ejército ha propuesto el diálogo y una solución negociada de las partes en conflicto. "Nuestra posición es absolutamente apolítica", declaró Moncayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de febrero de 1997

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