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Se estrena en España 'Tres vidas y una sola muerte', el penúltimo filme de Mastroianni

En la película actúan Marisa Paredes y la hija del actor, Chiara

Tres vidas y una sola muerte es la penúltima película de Marcello Mastroianni. Una película "pensada para Marcello" según su director, Raúl Ruiz, quien aseguró ayer en Barcelona: "Con otro no habría funcionado". Ruiz, de 55 años y afincado en Francia desde hace más de 20, es un cineasta alejado de los circuitos comerciales españoles. En este filme teje una suerte de cuento mágico explicado con una sutil ironía, muy de su estilo, pero también del de Mastroianni. En el reparto, la hija del actor y Catherine Deneuve, Chiara, y Marisa Paredes.

No uno, sino cuatro personajes encarna Mastroianni en Tres vidas y una sola muerte. El viajante siciliano Mateo Strano, el profesor de antropología George Vickers y el rico fabricante de armas Luc Allamand -que aún se desdobla en el mayordomo señor Campana- son la misma persona. Las tres historias se entremezclan y forman una sola, la de un hombre que sufre el síndrome de la personalidad múltiple. Lo que es único es la muerte. Y de ahí el título de la cinta.Raúl Ruiz explicó que, del mismo modo que el protagonista fue pensado para Mastroianni, todos los papeles, excepto el de Anna Galiena, que se incorporó al rodaje, los escribió pensando en actores concretos. Así, en la mente de Ruiz el personaje de María, la mujer de Mastroianni-Strano, fue siempre Marisa Paredes. Paredes relató que el director la ayudó a aproximarse a su papel escribiéndole un cuento, a través del cual compendió a María. La actriz reconoció que aceptó el trabajo sin dudarlo porque desde hacía tiempo le apetecía trabajar con Ruiz . De su cine dijo que "es divertido, ecléctico e inteligente".

Respecto a Mastroianni, tanto Ruiz como Paredes destacaron su maestría, en cuanto a la profesión, y su serenidad como persona. "Me lo presentaron en un café", recordó la actriz, "y todo fue tierno, suave, agradable... Muy fácil, como si nos conociéramos de toda la vida". El cineasta confesó que, a la hora de trabajar con el actor, prefirió el Mastroianni "de las comedias de Ettore Scola, donde él tiene más margen de maniobra, antes que el de las películas de Fellini". Así, le dejó libertad para inventar gestos, como el de frotarse las manos cuando encarna al mayordomo, o el de limpiarse los zapatos en los pantalones cuando hace de mendigo. Ruiz se sintió enseguida muy próximo al actor. "Compartíamos los dos una mutua admiración por la pereza y una intensa incapacidad para ejercerla", bromeó.

Director y actriz coincidieron asimismo en destacar la labor en la cinta de Chiara, la hija de Mastroianni y de Catherine Deneuve. "Hace mucho tiempo que trato a Chiara, porque fue novia de Melvil Poupaud, el actor que encarna a Martin en la película, al que conozco desde que era niño, y además es muy amiga de una sobrina mía. Chiara es una actriz con mucha intuición". "Sí, tiene muchas de las virtudes de su padre y algunas de las de su madre", intervino Paredes. Y agregó: "Es muy natural. Combina lo mejor de los dos. Es muy personal. No es para nada la típica hija, de artistas. Es una chica con una gran disponibilidad para el trabajo y para la vida".

Bromas chilenas

Ruiz, que calificó el filme Tres vidas y una sola muerte de "onírico", afirmó que es "el más normal" de los que ha hecho. El cineasta. defendió su libertad a la hora de hacer películas, aun a sabiendas de que éstas no van a llegar al gran público. "No puedo dejar de usar elementos experimentales en un contexto que no lo es, lo que confunde mucho incluso a los amantes del cine experimental". También acostumbra a introducir en sus cintas "bromas chilenas", con lo cual, admite, "el espectador se pierde un tercio de la película". El director encuadró su cine dentro del "realismo mágico". "Consiste", describió, "en combinar algunas técnicas del gótico anglosajón con Plinio el Viejo, el fantástico retórico latino-hispánico".

Tres vidas y una sola muerte se estrenó en el último Festival de Cannes y a partir del próximo viernes estará en las carteleras de Madrid, Barcelona y Valencia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de enero de 1997