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Londres despide a Ronnie Scott saxofonista y "padre" del jazz británico.

El músico, de 69 años, era propietario del club más famoso de la capital británica

Ronnie Scott, propietario del club de jazz más famoso de Londres, murió la noche del lunes, a los 69 años, en su residencia de Chelsea. Su inesperada muerte sorprendió a empleados, admiradores y músicos en general, que brindaron, al conocer el falle cimiento, emotivos tributos al padre del jazz británico. Grandes nombres del jazz -Stan Getz, Sonny Rollins, Dizzi Gillespie y la banda de Countie Bassie, entre mu chos otros- llevaron su música al club que Ronnie Scott fundó en el Soho de Londres en 1959. Un pequeño local que llevaba su nombre, escasamente iluminado y decorado con fotografías de la élite norteamericana y europea que, Ronnie Scott mimó hasta la víspera de su partida final.

"No venís aquí a divertiros", solía decir a los clientes que charlaban demasiado. "Una audiencia increíble. Muertos como una piedra, pero increíble", bromeaba en otras ocasiones. Sus intervenciones siempre, eran bien recibidas. Kenneth Clarke, ministro británico de Hacienda y asiduo del Ronnie Scott's, recordó el martes que el club "no será lo mismo sin sus presentaciones y chistes".Su colega laborista, John Prescott, coincidió en su respectivo homenaje: "Ronnie formaba parte del ambiente del club y ayudó a fundar el jazz británico". Las actuaciones no se suspendieron a pesar de la súbita muerte de su fundador porque, como señaló el encargado del club londinense,. "Ronnie así lo hubiera deseado".

"Ha sido un golpe muy duro que ninguno esperábamos", declaró John Darkworth, músico de jazz y compañero de Scott desde los años cuarenta. El aficionado Allan Sartory insistió, por su parte, en que el nombre de Ronnie Scott se identifica con calidad" en todo el mundo.

Ronnie Scott cogió de niño su primer instrumento, una corneta, y pronto la sustituyó por el saxofón. Aspiraba a seguir los pasos de su padre, saxofonista con la banda de Jack Hilton, que se alejó del hogar familiar, en el este de Londres, cuando acababa de cumplir cuatro años.

La gran oportunidad se presentó dos décadas después. Entonces, el joven Scott se unió a la banda de su padre en un crucero por el Caribe y Nueva York. En la ciudad de los rascacielos escuchó a Charlie Parker, Billy Holliday y otros portavoces del bebop, una experiencia que iluminó su porvenir.

De regreso a Londres fundó, en 1959, su primer local en el Soho. Antes, sin embargo, actuó en la orilla sur del Sena, en París, ante una audiencia donde se encontraba el propio maestro, Charlis Parker. El Club 11 y su sucesor, el Ronnie Scott's Club, se convirtieron, a partir de entonces, en el escenario clave para escuchar un jazz menos tradicional y ortodoxo. La alternativa eran clásicas salas de baile donde el jazz moderno no tenía cabida.

Los invitados americanos -Ella Fitzgerald e, incluso, Jimmy Hendrix- encontraron por primera vez en el Ronnie Scott's un ambiente auténtico y genuino. Estos y otros músicos dejaron sus influencias entre la comunidad de entusiastas británicos, Scott y su asociado Pete King entre ellos.

Se han montado otros clubs de jazz en Londres pero ,ninguno sobrevivió las nuevas corrientes. La pareja Scott-King conoció épocas turbulentas y estuvo a punto. de perder su querido local a principios de los años ochenta. La crisis económica y las nuevas modas de rock and roll alejaron a la selecta clientela de los garitos del Soho. "Pretender que estáis en el Titanic" animó a la escasa audiencia en su habitual humor negro una de esas noches.

Liderazgo

Superadas las dificultades, el Ronnie Scott's mantuvo el liderazgo y compartió los laureles con su filial de Birminghan, inaugurada hace cinco años. "Abrir un club de jazz implica lucha. Si un promotor no lo acepta, debería abrir una discoteca o un local de strip-tease. Los clubes de jazz siempre se balancean al borde del abismo. Nosotros tan sólo nos hemos balanceado durante más tiempo que los dernás", dijo Scott en una ocasión.Ronnie Scott nunca llegó a casarse, aunque presumió en varias ocasiones de "perseguir a las mujeres por todo el mundo". Convivió en los últimos cinco años con Jo, una rubia 30 años más joven que él. El Soho, o barrio chino, era él hábitat natural del principal pionero del jazz en el Reino Unido, que luchó toda su vida para que se tomara en serio esta espontánea expresión artística. "Supo mantener vivo el jazz desde la era del rock and roll hasta nuestros días", defendió el diputado laborista Tom Pendry.

Su faceta menos conocida es, quizá, como saxofonista. Scott grabó pocos. temas, pero su interpretación era siempre exquisita. Serious gold y Never pat a burning dog aparecen entre su repertorio discográfico. Scott partió sin despedirse a los 69 años, pero su leyenda y sus locales de Londres y Birminghan siguen navegando hacia la posteridad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de diciembre de 1996