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Tejero, imagen del intento golpista del 23-F, en libertad provisional

El ex teniente coronel de la Guardia Civil Antonio Tejero Molina, de 64 años y condenado a 30 por el intento golpista del 23 de febrero de 1981, fue puesto ayer en libertad provisional. Ha cumplido 15 años y nueve meses de pena. Al aplicársele otros cinco años y un mes conmutados por trabajos en prisión y donaciones de sangre, ha llegado a las tres cuartas partes de la condena que la ley prevé para la excarcelación.

Ramón Tejero, hijo del ex militar, aseguró que éste "no se tiene que arrepentir" de la intentona golpista, y añadió que en sus 16 años de prisión, el ex teniente coronel se ha sentido "el hombre más libre, porque tenía la conciencia tranquila". "No tiene que jurar la Constitución porque no tiene derechos civiles, ni puede ejercer su profesión, ni votar", señaló. Añadió que su padre descarta meterse en política y sólo desea estar con su familia.Con la libertad de Antonio Tejero Molina se pasa página a uno de los capítulos más oscuros de la transición española. Rostro e imagen esperpéntica -desafiante en la tribuna del Congreso con el único argumento de la pistola- de la asonada del 23 de febrero de 1981, Tejero jamás se mostró arrepentido por una acción que estuvo a punto de provocar un giro involucionista en la vida política española. Fue su falta de arrepentimiento lo que llevó al fiscal togado militar a rechazar su indulto en 1993.

En la tarde del 23 de febrero de 1981, Tejero entró por la fuerza en el Congreso, apoyado por guardias civiles sediciosos; tomó como rehenes al Gobierno y los diputados -debatían la investidura presidencial de Calvo Sotelo-, y aportó a la historia una triste frase clarificadora de su talante: "¡Se sienten, coño"!Desarticulada la intentona, Tejero fue condenado a 30 años. El mismo, al entregarse en la mañana del día siguiente, fracasado ya el golpe, lo predijo: "Ahora, a pechar con 30 años de prisión". Era el único de los implicados en el golpe que seguía en prisión. Desde febrero de 1993 sólo acudía al centro penitenciario de Alcalá de Henares a dormir.La vida militar de Tejero fue una advertencia de su vocación golpista que nadie quiso oír. En 1975 envió una carta de protesta al entonces ministro Rodolfo Martín Villa por legalizar la ikurriña. Y en 1977 dispersó una manifestación autorizada. Pero el verdadero ensayo del 23-F lo hizo al preparar junto al capitán de Infantería Saénz de Ynestrillas -asesinado por ETA- la Operación Galaxia, que pretendía la captura del Gobierno. Fue condenado a siete meses. Un año después, Tejero llevó a la práctica lo que se había tachado de "ejercicio teórico militar".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de diciembre de 1996

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