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TRAGEDIA EN LOS GRANDES LAGOS

Los rebeldes tutsis zaireños reanudan la ofensiva para derrocar a Mobutu

El jefe militar de los rebeldes tutsis banyamulenges, Kisasi André Ngandu, anunció ayer la reanudación de la ofensiva de sus tropas hacia el interior de Zaire con el objetivo de derrocar al presidente Mobutu Sese Seko, que actualmente reside en la Costa Azul francesa alejado del conflicto que vive su país.Los tutsis banyamulenges son de origen ruandés y se establecieron en el este de Zaire hace generaciones. La derrota que infligieron a las milicianos hutus interahmwe (lo s que matan juntos) y a los ex militares hutus ruandeses -responsables del genocidio de 1994- fue lo que originó el éxodo de cientos de miles de refugiados hacia Ruanda desde el este de Zaire.

Liquidado ese flanco militar, Ngandu habló ayer ante una concentración popular en Goma e hizo un llamamiento a los jóvenes para que se sumen a sus filas y a los soldados del Ejército zaireño a "deponer las arinas". Ngandu añadió: "Hemos estado bloqueados por los refugiados, pero ahora que ese problema está resuelto vamos a-continuar nuestro avance".

Unos 500.000 refugiados ruandeses, que hace dos años y medio huyeron del genocidio, han cruzado durante los últimos cinco días la frontera de Zaire desde Kivu Norte por Gisenyi, y un segundo éxodo está en marcha desde Kivu. Sur. La ONU informó ayer de que unos 100.000 refugiados hutus se habían puesto en camino desde la región de Bukavu hacia Goma para entrar en Ruanda por el mismo puesto fronterizo de Gisenyi.

Destitución en Kinshasa

La situación militar en Kinshasa, la capital de Zaire, es confusa, y al parecer la moral de las Fuerzas Armadas está bajo mínimos. La televisión oficial informaba ayer de la destitución del jefe del Estado Mayor del Ejército, general Eluki Monga Aundu, que criticó al Gobierno de Mobutu por negarle medios para combatir a los tutsis banyamulenges, quienes, según Kinshasa, luchan con el apoyo militar de Ruanda y Burundi, cuyos ejércitos y Gobiernos están dominados por los tutsis (15% de la población en los dos países).

Las discrepancias entre el general y el Gobierno zaireño quedaron de nuevo patentes cuando poco antes de anunciarse su destitución declaraba a la radio oficial que tras el retorno de los refugiados era innecesaria una fuerza multinacional en el este de Zaire, opinión contraria a la de Kinshasa.

El Ejército zaireño, cuyos oficiales proceden en su mayoría de la etnia ngbandi, al igual que el presidente Mobutu, figura entre los peores pagados del mundo. Quizá por ello, los expertos estiman que se ha "especializado" en -el saqueo. Los soldados zaireños fueron acusados de asaltar los almacenes de las organizaciones humanitarias durante los reciéntes combates en el este del país con los rebeldes tutsis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de noviembre de 1996