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La propuesta divide a los Quince en tres

La propuesta española fue ayer acogida así en la Unión Europea (UE):

A FAVOR. Favorable sin paliativos fue el Reino Unido, seguido de Bélgica, que urgió a despacharlo "deprisa". Alemania, peso pesado de la UE, también lo apoyó, calificándolo de "excelente". Arrastró a Austria. Holanda le dio cierto apoyo.

RETICENTES. Francia se inquirió si la propuesta se dirige a Cuba o a Washington: "El rechazo de la ley Helms-Burton no es negociable y no podemos dar una señal equívoca respecto a EE UU", dijo su delegado, preocupado porque la estrategía de presión diplomática propugnada (un consejero en cada embajada para dialogar con la oposición) calca las ideas del embajador volante de EE UU, Stuart Eisenstat. Italia pidió no precipitarse. Su diplomacia es contraria: tiene en Roma a Castro (vicepresidente de la FAO) y al Papa, partidario de la presión sin acoso.

CONTRARIOS. Los nórdicos. Quien más duramente se expresó fue Dinamarca. Alegó que UE "ya se definió en la cumbre de Madrid" sobre Cuba, que en el texto hay poco nuevo y mostró su "desacuerdo en fijar condiciones demasiado específicas" a Castro. Suecia y Finlandia también son contrarios.

LA COMISIÓN. Poco entusiasta, pidió tiempo. Dijo que algunas propuestas (ayuda humanitaria vía ONG) "ya se aplican al pie de la letra" y que el mandato de Madrid está en vigor. Como Francia, se preguntó: "¿A quién se dirige este documento, a nosotros, a Cuba, o a Washington?". Anunció otro texto.

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