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Los chabolistas de la Cañada Real tendrán casas nuevas en el campo

Las 58 familias chabolistas trasladadas hace dos años desde San Blas a unas casetas de madera en la Cañada Real de Villa de Vallecas, junto a la incineradora de Valdemingómez, a una granja de cerdos y al vertedero de la capital, vivirán dentro de un año en pisos nuevos que les va a construir el Ayuntamiento cerca de ese lugar, según informó ayer en el pleno de la Asamblea de Madrid el consejero de Obras Públicas, Luis Eduardo Cortés.

El nuevo barrio para estas familias chabolistas se levantará en pleno campo, a algunos kilómetros de Santa Eugenia, y pegado a la carretera de Valencia. Ahí vivirán los actuales vecinos de la incineradora de Valdemingómez, que llevan dos años quejándose de su mísero barrio, que carece de luz y agua potable en las viviendas. Ahora tendrán esas comodidades y, además, transporte público para llegar al centro de la capital.

Los socialistas recordaron ayer al Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón la triste situación en que viven estas familias y pidieron soluciones urgentes. La diputada popular Paloma García Romero dio algunas: "El suelo que va a comprar el Ayuntamiento para realojar en viviendas dignas a estas familias es urbanizable, lo que posibilitará que estos nuevos alojamientos se integren con el paso del tiempo en la ciudad".

Resuelto este recurrente problema, los diputados regionales se enzarzaron en las nuevas tarifas del abono mensual de transportes, que subirá en 1997 más de 6%, el doble que el coste de la vida. La izquierda regional recordó en el pleno qué en tiempos de austeridad, de presupuestos restrictivos y congelación de salarios, el PP ataca con un incremento de tarifas a los que menos tienen. Respondió a esta crítica Luis Eduardo Cortés, titular del Departamento de Transportes, que recurrió a la memoria: "Los socialistas subieron un 10% del abono mensual en 1994, y un 7% en 1993. Nosotros no hemos llegado a esos límites".

Vertedero

Con las nuevas tarifas aprobadas pese a a oposición, los diputados regionales volvieron a debatir un tema viejo. El vertedero de escombros de Las Cárcavas, que funciona ilegalmente en Hortaleza desde hace más de dos años sin que las administraciones públicas se decidan a cerrarlo, volvió a enfrentar ayer a Izquierda Unida y al PP. Julio Setién, diputado de la coalición, recordó al Ejecutivo su responsabilidad sobre esta anomalía, de la que, según dijo, se están beneficiando algunos dirigentes del PP, que hacen negocio en el vertedero.

El PP lo desmintió y echó balones fuera, recordando que la disciplina urbanística era competencia exclusiva de los ayuntamientos y que, por lo tanto, es a ellos a los que corresponde precintar el vertedero. De paso, los populares aprovecharon para anunciar que la escombrera de Las Cárcavas será en un futuro un bonito parque.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 8 de noviembre de 1996