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El misticismo de Laura Pausini

La cantante italiana, que ha vendido un millón de discos en España, actuará en nuestro país el próximo mes de abril

No me gusta tomar el pelo a la gente". Laura Pausini (Faenza, 1974) justifica así el hecho de que sus admiradores sólo la conozcan por disco o por sus apariciones en televisión cantando en play back. ",Sé que podía haber llenado un estadio, pero entonces sólo tenía preparadas 10 canciones y la actuación no hubiera durado más de 45 minutos. No quiero buscar sólo dinero", aseguró ayer la baladista italiana, que en España ha vendido más de un millón de copias de su primer disco, algo que antes sólo habían logrado artistas como Julio Iglesias o Mecano.Como desagravio para sus seguidores españoles, Pausini prepara para el próximo mes de abril una gira por Europa y América en la que incluye conciertos en Madrid, Barcelona, Bilbao y Sevilla. "Quiero ver cómo es la cara de las personas que compran mis discos. Sé que son, sobre todo, jóvenes de entre 13 y 15 años, pero el único acercamiento que he tenido con ellos es a través del club de fans que tengo en Italia, en el que hay más de 2.000 españoles".

Laura Pausini está creciendo: "A los 18 cantaba a la soledad que representa para una chica que un novio se vaya, pero ahora he dejado la escuela y he evolucionado; ya no canto sólo al amor y a la amistad, también me preocupan los problemas sociales", asegura en un castellano casi perfecto. Las cosas que vives, su último disco, en el que debuta como letrista con Cheope, su compositor habitual, incluye una canción dedicada a Unicef, organismo con el que colabora, en la que dice: "El mundo que soñé / tendrá mil corazones / para poder latir/ tendrá un millón de amores". Pese a la entrada de temas sociales en su repertorio, los amores perdidos siguen siendo su punto fuerte. "No sé por qué la gente se enamora / de quien jamás se debe enamorar, / dímelo tú, que llevo aquí una hora/ maldiciéndote", dice en otra de las letras de Las cosas que vives.

Ella está convencida de que su éxito tiene que ver a partes iguales con "la suerte, la calidad y la ayuda de Dios". Ideológicamente, Pausini es lo opuesto a Madonna. Se confiesa profundamente católica, antiabortista y antidivorcio, pero defiende las relaciones prematrimoniales. "Amo a la Iglesia, pero creo que la convivencia te ayuda a no llegar al divorcio", dice juntando las manos sobre su pecho. "Durante 18 años estudié en un colegio religioso y soy respetuosa con las ideas católicas, pero también hablo con la gente de mi generación y sé cómo piensan. Entre otras cosas, habría que acabar con el tabú del preservativo para paliar el alejamiento que se está produciendo entre la gente de mi edad".

Se considera una artista sencilla. Lo contrario de otras cantantes italianas que van por la vida mirando a la gente por encima del hombro. "Me gustaría tener amigas entre las cantantes italianas, pero no es posible. No quieren saber nada de mí. Mi único amigo es Eros Ramazzotti", asegura. El desprecio de sus colegas no parece afectarla porque sólo hace caso a lo que le dicen sus seguidores: "Laura, no cambies", "Laura, no seas una estrella". Piezas fundamentales en su terapia de sencillez son su representante-novio y su padre, con el que lleva trabajando desde que tenía 10 años y le acompañaba en el piano-bar. "Dirige mi club de fans y es mi técnico de sonido. Si tengo problemas de garganta, él sonoriza mi voz para que todo vaya bien. Le necesito a mi lado permanentemente", dice al referirse a su padre.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de septiembre de 1996