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'El gusto es nuestro' se ha convertido en la gira española más masiva de la historia

Madrid se entregó anoche en Las Ventas. Cosa nunca vista: los reventas, en vez de ofrecer entradas, las solicitaban con toda ansiedad. Pero casi nadie picaba. El precio único para toda esta gira es de 3.000 pesetas. Los reventas llegaban a ofrecer hasta 5.000. El número de famosos de todo pelaje, políticos e intelectuales por metro cuadrado era abrumador. El gusto es nuestro se ha convertido en la gira musical más masiva de la historia del espectáculo en España: 45 conciertos en 35 días; casi todas las localidades están ya agotadas. Se calcula que serán 1.200 millones de pesetas lo recaudado cuando termine el periplo en Granada dentro de unos días.

Minutos antes del comienzo del espectáculo los camerinos eran un inquieto remanso. Ana Belén, envuelta en los tejidos vaporosos de Jesús del Pozo, repartía miradas cálidas. Los otros tres intentaban aparentar tranquilidad acorde con sus años y su experiencia. Pero se les notaba que estaban como chavales con zapatos nuevos. Los músicos (15 instrumentistas números uno y tres chicas de coro), exultantes. Los representantes artísticos difícilmente podían mostrarse escépticos. En los tendidos, una muchedumbre de 20.000 personas sosegadas y felices. Hoy será otro tanto.Es difícil saber si había más gente madura que primerizos. Realmente, El gusto es nuestro es un espectáculo para todos los públicos, para toda la familia, incluidos los exquisitos. Durante tres horas, al margen de emociones, los asistentes pudieron resumir los últimos 30 años de la historia de nuestro país. Sin nostalgia, sin histeria, sin dogmatismos, sin melancolía (más que la estrictamente necesaria). Ellos, los cuatro, no son propensos a obviedades ni a volver la vista atrás sin razones fuertes.40 temas

Comenzaron, en punto, los cuatro con un tema emblemático de Serrat, Hoy puede ser un gran día. Fue el inicio del placer de una plebe ilustrada y serena. El respetable, a partir de ahí, bramó a cada nueva canción. Fueron casi 40 temas popularísimos desde que algunos éramos jóvenes y otros no habían nacido. El gusto es nuestro, además de vibrante, es una propuesta ética-estética fin de siglo: todo ello basado en la belleza y las cuestiones que llegan al corazón de las gentes.

La trama del montaje es perfecta. José Carlos Plaza ha dirigído todo este gran retablo musical y social. Y lo ha hecho con gran talento y de una forma personalizada. El ritmo fue vibrante; no hubo momentos muertos. No hubo mítines infiltrados; lo único que hubo es una simbiosis entre cuatro artistas fundamentales de la música popular española y un público que es mucho más abierto de lo que dicen algunos críticos y algunos malintencionados.

El repertorio era muy difícil de construir. Los cuatro artistas, cada uno por su parte, podían haber hecho un espectáculo por sí mismos. Sin embargo, se ha construido un espectáculo muy medido. Hay temas de toda la vida mezclados con otros nuevos, porque tanto Víctor Manuel como Miguel Ríos y Serrat tienen en el mercado discos muy recientes.

Durante toda la gira, Víctor Manuel se está encargando de redactar un libro que será algo así como un cuaderno de ruta, en elque los cuatro hablarán de sus experiencias inmediatas y de sus recuerdos de cada localidad. Puede ser un libro de obligada lectura, tanto sociológica como musicalmente. Todos los que intervienen en la gira comentan de forma diáfana que está siendo un gozo irrepetible para todos ellos. Víctor, Ana, Miguel y Joan Manuel se lo están pasando bomba. El gusto es suyo. Y de paso nos lo dan a nosotros. Se confirma que en noviembre saldrá un disco grabado en directo. Puede ser otro bombazo. Simplemente la historia íntima de tres décadas y un guiño al futuro pluscuamperfecto.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 13 de septiembre de 1996

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