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Revés al empleo de proteínas en la lucha contra el sida

Unas proteínas producidas por el organismo, las beta-quimioquinas, que se habían erigido el año pasado como una de las grandes esperanzas para detener la invasión del organismo por el virus de sida, se revelan ahora como todo lo contrario; o sea, que pueden empeorar la infección y estimular la proliferación del virus del sida en los glóbulos blancos, según un estudio estadounidense, publicado en la revista Nature. Estas sustancias fueron identificadas el año pasado por el equipo del italiano Paolo Russo y el norteamericano Robert Gallo, en el organismo de personas seropositivas que, diez años después de la infección, seguían sin desarrollar ningún síntoma de la enfermedad. Estas proteínas se convirtieron así para los científicos en una de las llaves que abre la puerta al VIH para entrar en las células del sistema inmunológico humano.Ahora, el equipo de Michael Bukrinsky, del Instituto de Investigación Médica Manhasset de Nueva York, ha encontrado que estas mismas sustancias pueden estimular la multiplicación del virus invasor en una determinada categoría de glóbulos blancos -los monocitos-. Que sean inhibidores o estimulantes depende del tipo de leucocitos atacados.

El descubrimiento complica las investigaciones de cara a emplear las beta-quimioquinas en terapias para bloquear el desarrollo de la enfermedad del sida. "Queremos avisar del peligro de usar las quimioquinas en los tratamientos. Podría ser muy peligroso", ha declarado Bukrinsky.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de septiembre de 1996

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