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La izquierda pide que se deroguen las "despiadadas" 'leyes Pasqua'

El antiguo primer ministro socialista Michel Rocard pidió ayer que "sean derogadas las despiadadas leyes Pasqua de 1993". "Mi Gobierno hizo derogar la ley Pasqua de 1986", dijo Rocard, refiriéndose a las leyes de inmigración del conservador ex ministro de Interior, Charles Pasqua. Además, criticó esa "paradoja por la que hay que seguir las consignas de Jean Marie Le Pen con el pretexto de limitar su influencia". Como queriendo darle la razón el secretario general del ultraderechista Frente Nacional (FN), Bruno Gollnisch, intervino para decir que estaba "muy contento" porque el ministro del Interior "ha adoptado la actitud que el Frente le recomendaba". Eso sí, lamentó que "hayan hecho falta siete semanas para resolver lo que el FN arregla en una hora".Gilles de Robien, jefe del grupo parlamentario de la Unión para la Democracia Francesa, en el Gobierno presidido por Alain Juppé, aprovechó la oportunidad para desmarcarse de nuevo de los gaullistas: "Los hechos demuestran que necesitamos un grupo parlamentario pluralista" para "evitar que vuelva a producirse otro Saint-Bernard". De Robien lanzó hace cuatro días una inesperada negociación en solitario con los sin papeles a partir de bases menos restrictivas que el Gobierno.

Divisiones internas

El centrista Adrien Zeller aseguró: "Es urgente que revisemos ciertos aspectos de la ley Pasqua. Es una ley que yo voté, pero reconozco que no supe prestar atención a todas sus consecuencias". El gaullista Michel Pericard, después de lamentar que la intervención no se hubiese producido antes", admitió también que "hace falta un proyecto de ley que corrija los vacíos subsiguientes".El líder socialista, Lionel Jospin, precisó que "el Gobierno de Juppé sólo sabe aparentar firmeza ante su ala más derechista y repetir sus torpezas ante los hechos". Otra socialista, Martine Aubry, cree que "Juppé no ve ni comprende nada de lo que pasa en este país" y subrayó: "Son las leyes Pasqua las que han convertido en irregulares a familias que trabajaban regularmente entre nosotros".

El comunista Robert Hue situó a Juppé en "la tradición de la vieja derecha brutal y cínica" pues, según él, la intervención de la policía responde a sórdidos cálculos de politiquería", nueva referencia al temor que atraviesa las filas gaullistas de ver cómo una parte de su electorado manifiesta su desencanto votando el ultraderechista y xenófobo FN.

Rocard, en un artículo en Le Monde, fue aún más lejos al subrayar que "la vergonzosa, selección" que hace el Gobierno entre los emigrantes le remite "a recuerdos no menos vergonzosos", manera indirecta de referirse a la actitud del Gobierno de Pétain cuando quiso distinguir entre "buenos" judíos franceses y "malos" judíos extranjeros. El sociólogo Alain Touraine anunció ayer su dimisión del Alto Consejo para la Integración en protesta "por la manera como el Gobierno ha respondido a las demandas de los ilegales".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de agosto de 1996