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FERIA DE BILBAO

La cornada más grave de los úItimos 25 años

A juicio del jefe médico de la enfermería de Vista Alegre, la cornada de Pepe Luis Martín ante Afamado de Palha, ha sido la más grave a la que él ha asistido. Juan Manuel Martín Hernández, colaborador durante 27 años de los doctores San Sebastián, Corcostegui y Bourio es desde hace tres temporadas el jefe médico de la plaza. Y no fuma. Por eso, la media docena de pitillos que se fumó entre las siete y las ocho de la tarde del lunes pasado mientras atendían a Pepe Luis habla bien claro de que el shock no lo tuvo sólo el torero. "Nunca he visto tanta sangre derramada y tan de repente. Fue una explosión del muslo. El abordaje de venas es muy difícil. Una hemorragia en vena es más grave que en la arteria. Pepe Luis llegó hipotenso, roto, hipovolémico, al 20% de su capacidad. La recuperación final requería paciencia porque se le puede hinchar la pierna a veces". Lo cierto es que en el hospital de Basurto al torero le han quitado hoy el suero y el drenaje. "No veas cómo me dolía, más que la cornada", dijo el joven torero malagueño con la habitación llena y con los billetes para Sevilla con fecha del lunes que viene.Los doctores Bourio y Martín recuerdan al hilo de esta cornada impresionante anécdotas de la enfermería de la plaza. "A Tomás Campuzano hubo que hacerle tres infiltraciones en el maleólo izquierdo hace diez años y luego le cortó dos orejas a un miura. Fue un caso de valentía inusitada. Y de cornadas graves hay que destacar también la de Manolo Agüero hace cincuenta años con una isquenia en una pierna. Y la del mexicano Manolo Martínez, fallecido recientemente, al que un toro le disecó el recto en el año 76".

José Luis Bourio Múgica, subjefe médico, recuerda quizá la anécdota más simpática de la enfermería de la plaza con el afán, a peligro pasado, de quitar hierro y despejar el entrecejo. "Hace unos años un espontáneo llegó herido, acompañado de la fuerza pública. En un momento dado sacó una navaja de gran calibre, cogió a mi padre por el cuello y le dijo: 'Doctor, dígales a estos señores que se vayan o le dejo sin cabeza'. Mi padre aconsejó a los guardias que, por favor, le esperaran fuera".

Y tercia de nuevo Juan Manuel Martín: "Los toreros con miedo son a los que más les cogen los toros. Y las cogidas te las da el toro de vuelta, no de ida. Al caer. Litri hijo fue otro caso de valentía manifiesta. Hace tres años quería salir de nuevo a la plaza con una comnoción. Hubo casi que atarlo para que no saliera a matar su segundo toro". Les cuesta a los doctores confesar quiénes son sus toreros actuales preferidos. Juan Manuel Martín se decide finalmente por Joselito y Rivera Ordóñez. José Luis Bourio, por Joselito solamente. El jefe médico remata: "Es que el valor de Rivera es seco y sin aspavientos. Y es muy joven. A Ponce y Joselito parece casi imposible que les coja un toro. Pero lo que expone Rivera con la juventud que tiene es impresionante".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 22 de agosto de 1996