Reportaje:

Se vende farmacia a pie de playa y de ambulatorio

Los traspasos de boticas en España se mueven entre el redondo negocio de los instalados y la desesperación del novato

José Velacoracho es una rara avis entre sus colegas farmacéuticos. Dueño de una pequeña botica en un pueblo segoviano de 200 habitantes, se muestra totalmente partidario de la "liberalización" total del sector. ¿Cómo, si no, puede conseguir trasladarse a trabajar a otra localidad si los anuncios de traspasos que lee hablan de 30, 70 o 112 millones de pesetas de inversión como mínimo? "Esta situación no beneficia ni al servicio público ni a la competitividad profesional. Sólo sirve para fortalecer el monopolio", afirma.Tres posibilidades tiene un licenciado en farmacia de acceder a un establecimiento: heredarla de su antecesor, solicitar una de nueva apertura o disponer de millones contantes y sonantes para comprarla. A la vista de las dificultades de las dos últimas opciones, no ser hijo de farmacéutico puede convertirse en un calvario.

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José Velacoracho, hoy instalado en Torre Val de San Pedro (Segovia), resume el mecanismo al que se enfrenta todo aspirante a oficina de farmacia nueva: "En toda España, cuando existe la posibilidad legal de una nueva apertura, se abre un expediente [que se expone públicamente en el colegio profesional] al que se apuntan varios farmacéuticos. Se concede la apertura al poseedor de más méritos. Como el mayor mérito son los años de ejercicio, sistemáticamente obtiene el permiso de apertura un farmacéutico de, en muchos casos, 70 años. Una vez conseguido, traspasa por muchos millones la suya o la nueva. De esta manera, todo aquel novato que quiere abrir una farmacia debe pasar ineludiblemente por el sangrante traspaso".

La situación, hasta ahora controlada por los colegios farmacéuticos, ha cambiado radicalmente a raíz del último decreto aprobado por el Gobierno en junio, que ya traslada esta competencia a las comunidades autónomas.

Pero el traspaso sigue en las mismas duras condiciones económicas. El precio final de la transacción se calcula multiplicando por 1,6, o incluso doblando, el volumen anual de ventas: "Farmacia única. Población 5.000 habitantes. Ventas 92 millones [anuales]", reza uno de los anuncios publicados en mayo en la revista El Farmacéutico. Atención a lo de "única", porque hasta hace un mes esto significaba, por el número de habitantes, que no había posibilidad legal de competencia.

"A 25 kilómetros de capital de provincia. Sin problemas de empleados. Farmacia única en el municipio. Ventas 113 millones", dice un, segundo anuncio. El tercero es también goloso: farmacia en un municipio de 755 habitantes, pero a 10 kilómetros, de la. playa, lo que significa que puede triplicar la población en verano, "ventas 23 millones". Claro que el paradigma es una oferta de farmacia, "cerca de playa y ambulatorio", con ventas anuales de 65 millones de pesetas. Otra en Barcelona capital, con ventas de 36,7 millones de pesetas al año, compensa las no demasiadas ventas con la advertencia ' de que "cierra todos los sábados y puentes del año".

También las hay más económicas, de 6,5 millones de pesetas de ventas, a una hora y media de Madrid; pero son las menos. Esto demuestra, según Velacoracho, que no existen farmacias "ruinosas", como sostienen los representates de los colegios. "Alguien las compra, luego dan beneficios", sostiene el, farmacéutico.

El negocio de la venta y traspaso funciona a través de intermediarios. Algunos profesionales a título particular y también empresas especializadas. Felix Ángel Femández Lucas, gerente de una consultora que opera a nivel nacional, confirma que existe una fuerte demanda. En su empresa tienen actualmente una cartera de medio centenar de farmacias en venta o traspaso frente a 1.500 solicitantes interesados. El interés principal "es cambiar un núcleo rural por otro urbano, por motivos de progreso personal, y también porque es más rentable económicamente", explica.

La existencia de intermediarios en el seno del propio colegio sólo ha podido demostrarse, hasta ahora, en un caso concreto: el del último secretario técnico del Colegio de Farmacéuticos de Valladolid. Su actual presidente, Andrés Aguado, explica: "Hemos prescindido de sus servicios hace un mes sin que haya existido ninguna razón demostrable de irregularidades. Simplemente nos creaba un problema de mala imagen".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 03 de agosto de 1996.

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