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Aguirre no cambiará la ESO ni ampliara el bachillerato, como preveía su partido

La ministra reitera que sigue en estudio la clase de religión y su alternativa

La ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, dijo ayer en el Congreso que no se propone cambiar la LOGSE, sino aplicarla con "un criterio de flexibilidad"; que mantendrá el calendario de implantación de la educaciónsecundaria obligatoria (ESO); que no ampliará la duración del bachillerato; que impulsará la libertad de elección de centro ampliando las zonas de influencia de los colegios, pero sin suprimir el criterio de "zonificación"; que se estudiará la remodelación de la selectividad, y que está en estudio la regulación de la clase de religión y su alternativa.

Conjugar armónicamente el derecho a la educación y la libertad de enseñanza y mejorar la calidad del sistema educativo, serán los dos ejes de la política que se propone aplicar el PP en materia de Educación y que ayer expuso Esperanza Aguirre ante la Comisión de Educación y Cultura del Congreso. La ministra defendió con ardor el principio de libertad de enseñanza, entendida en una triple dimensión: "la libertad de elección del tipo de educación, lo que implica la elección de centro; la libertad de expresión docente o libertad de cátedra en su más amplio sentido y la libertad de crear y dirigir centros escolares integrando a docentes y escolares en un proyecto educativo".

Para Aguirre, el "fundamento del sistema ha de encontrarse en la primera de estas dimensiones" porque, según argumentó, "de nada serviría la existencia de las otras, si no se pudiera ejercer suficientemente la primera".

A partir de esta filosofia, el ministerio que dirige Aguirre se propone reforzar el derecho a la libre elección de centro por parte de los padres, y no sólo desde la perspectiva de la libertad de conciencia, restringida a la capacidad de optar por centros diferentes a los sostenidos con fondos públicos. En este sentido, anunció su intención de reforzar las posibilidades de elección no sólo de centros pri vados como alternativa a los públicos, sino también entre los, propios centros públicos, como, según argumentó, sucede hoy en otros países de nuestro entorno. Aclaró que no se proponía suprimir el criterio de "zonificación", sino simple mente ampliar el área geográfica de influencia de los centros, una idea ya manejada por la Administración socialista.

Educación infantil

La ampliación del periodo de escolaridad obligatoria al segundo ciclo de la educación infantil (3 a 6 años) a lo largo de esta legislatura, con la consiguiente posibilidad de ampliar a esta etapa el régimen de conciertos (subvenciones) a los centros privados, es otra de las medidas en que se concretará el impulso a la libertad de elección.

En cuanto a la LOGSE, ley que no contó nunca con la simpatía del PP, lo que no olvidó subrayar, la ministra dejó fuera de toda duda que tiene la intención de aplicarla, aunque con, un "criterio de flexibilidad", que la propia ley prevé y, en tal contexto, anunció una "reordenación de los currículos y, en particular, de los criterios de evaluación de modo que no se favorezca un descenso sistemático en los niveles de exigencia y de esfuerzo".

Dicha reordenación del currículo la concretó en la introducción (le una mayor diversificación de las enseñanzas en el segundo ciclo de la secundaria y en una mayor presencia de las humanidades. Sin embargo, y contrariamente a lo que defendió insistente y permanentemente su partido cuando estaba en la oposición, Esperanza Aguirre descartó explícitamente el plantearse, en este momento, una nueva reforma estructural para establecer un bachillerato de más de dos años.

Confirmó, por otra parte, la ya conocida solución que se va a dar al problema de la implantación de la ESO en las zonas rurales. Se permitirá que los alumnos de un número determinado de pueblos pequeños puedan cursar el primer ciclo de la secundaria en los mismos colegios de primaria en los que hubieran tenido que culminar los estudios de la antigua EGB.

En materia de política universitaria, el ministerio proyecta abrir un debate para cambiar por consenso el modelo de selectividad, "que a nadie gusta" y reformar la LRU, en consonancia, esto último, con una sugerencia expresa de CiU. La ministra no aludió en ningún momento a la posible supresión de la selectividad o a una eventual remisión de su responsabilidad al ámbito de la autonomía de las propias universidades, tal y como ha venido defendiendo hasta ahora el PP. De toda la exposición de la ministra, Joan Romero, portavoz del Grupo Socialista, dedujo que no se propone aplicar el programa del PP, de lo que se congratuló irónicamente.

Por su parte, María Jesús Aramburu, portavoz de IU, reprochó a Aguirre el recorte presupuestario acordado recientemente por el Gobierno para su departamento, y criticó duramente el retraso en la planificación del curso próximo, lo que enmarcó en un contexto general de "indefinición y de imprevisión".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de junio de 1996