Nueva técnica para operar sin detener el corazón

Colocar un bypass para subsanar la obstrucción de las arterias coronarias (encargadas de irrigar el músculo cardiaco) y asegurar el correcto funcionamiento del corazón puede ser en el futuro una operación mucho más simple de lo que es en la actualidad. Un equipo de investigadores del Hospital Universitario de Utrecht, en Holanda, ha diseñado una nueva técnica quirúrgica -una pequeña variación de la tradicional- que disminuye los riesgos y acelera el tiempo de recuperación del paciente operado.El método tradicional que se ha venido utilizando en los últimos 25 años en la mayoría de los hospitales del mundo detiene el funcionamiento del corazón del paciente mientras el cirujano trabaja en la colocación del bypass.

Durante el tiempo que dura la intervención, extremadamente delicada, una máquina cardiopulmonar suple las funciones de ambos órganos: pulmón y corazón. Aparte de requerir la apertura completa del esternón para su colocación, el aparato extraño al cuerpo provoca rechazos del paciente y alteraciones en el sistema inmunológico, que puede provocar posteriores infecciones y, en consecuencia, un largo proceso de recuperación posquirúrgica.

El nuevo sistema, denominado método pulpo por el equipo de investigadores, detiene exclusivamente el paso de la sangre en el tramo en el que sé está realizando la cirugía cardiaca.

Para lograrlo, sus promotores han diseñado unas tenacillas metálicas que se fijan al mismo corazón con unas ventosas y estrangulan a pocos centímetros y a ambos lados del lugar de la arteria coronaría donde se realiza la operación. De esta manera, los cirujanos pueden colocar el bypass mientras el corazón Continúa bombeando.23 experiencias

El artilugio ha sido probado con éxito en los últimos seis meses en 23 personas con problemas cardiacos. Según C. Borst, al frente del equipo de investigadores que han desarrollado la innovación, todos los enfermos intervenidos pudieron abandonar el hospital en tan sólo cuatro días después de la operación y estaban reincorporados a sus tareas laborales en tres o cuatro semanas.

Por el método tradicional, la recuperación total no suele producirse hasta pasados casi tres meses de la operación, aseguran los investigadores, y el paciente se ve obligado a permanecer internado una media de una semana. La nueva alternativa permite, además, operar desde los espacios intercostales sin necesidad de romper el hueso pectoral.

Borst, que quiere continuar con las investigaciones en un número mayor de pacientes, ha avanzado que el nuevo método podrá utilizarse también en operaciones de cirugía cardiaca menor.

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