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Crítica:CLÁSICA

Atrapados

Razonaba Glenn Gould en uno de sus escritos sobre la compenetración entre continuidad lineal y seguridad armónica que posee El clave bien temperado de Bach. Los diferentes preludios y fugas, de incalculable valor en sí mismos, alcanzan juntos una dimensión de otro tipo. La unidad en la variedad, la arquitectura en sus estancias, fueron resaltadas por la interpretación de Sokolov, pianista poderoso y a la vez detallista, atento al concepto global y meticuloso en los acentos personales. Cumplía 46 años y nos deleitó con una tarde de piano superlativa -Bach, Chopin, Stravinski-, mirada amplia haciauna evolución sustancial y quizá hasta cíclica. ¿Hay algo más moderno que Bach?Sokolov nos atrapó en el universo abstracto, racional y profundamente esencial de Bach, nos emocionó con el sentir romántico- de unos nocturnos chopinianos llenos de melancolía controlada y misterio, y nos dejó boquiabiertos con el virtuosismo de un Stravinski irresistible. Las propinas -cuatro, al menos- se sucedieron entre clamores.

Grigori Sokolov

Piano. Bach: ocho preludios y fugas de El clave bien temperado (libro ll); Chopin: cuatro nocturnos; Stravinski: tres movimientos de Petruchka. Ciclo de Grandes Intérpretes Fundación Alfonso XIII-Scherzo. Auditorio Nacional, 18 de abril.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 20 de abril de 1996