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Una monja española muere en Ruanda al estallar una mina

La española Carmen Olza Zubiri, religiosa de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana, encontró la muerte en una carretera del noroeste de Ruanda el pasado miércoles al pisar una mina el vehículo en el que viajaba. En el supuesto accidente también perdió la vida Alphonsine, una novicia tutsi de la misma congregación que Carmen Olza, y que regresó a Ruanda después de haber pasado por la casa que las Hermanas de la Caridad de Santa Ana tienen en Navarra. Carmen Olza será enterrada en Ruanda por deseo propio.

De momento no se ha podido determinar si la mina fue colocada intencionadamente poco antes del paso del vehículo o llevaba tiempo en el camino por el que el miércoles circulaban Carmen Olza y sus compañeras de congregación. La religiosa trabajaba desde hacía año y medio en un centro nutricional y de alfabetización en Mugina, en las cercanías de Gisenyi, al noroeste de Ruanda.Según reveló ayer Margarita Guilzu, prima carnal de la fallecida y compañera de orden religiosa, Carmen Olza llegó a Ruanda en 1991 y sólo salió del país africano, "por orden superior", poco antes de las matanzas de 1994, que se llevaron por delante a más de 800.000 tutsis y hutus moderados. "Ella quería quedarse a toda costa", precisa Guilzu. La orden de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana trabaja desde hace 12 años en Ruanda, y "Carmen", cuenta entristecida su prima Margarita, "era incapaz de explicarse a qué se debió la epidemia de muerte y de odio" que sacudió al país centroafricano hace dos años.

"Quería estar con los más necesitados. Ellos están en Africa, y ella sabía que podía vivir y morir allí, y así ha sido", declaró ayer Josefina Marcos, actual directora del colegio de Santa Ana de Estella, en el que la misionera navarra fue también directora durante una década, informa Mikel Muez desde Pamplona.

Carmen Olza, que cumplió 54 años el pasado día 11, había nacido en la localidad navarra de Eugui. Cuando le sobrevino la muerte viajaba en compañía de dos novicias de la orden de las hermanas de la caridad de Santa Ana, llamadas Alphonsine y Berthilde, que en el verano de 1995 residieron durante unos meses en Estella. "Alphonsine había perdido a 19 familiares en la guerra civil", recordó Josefina Marcos. Esta novicia tutsi falleció también en el acto.

" Ha sido una enorme sorpresa porque no esperábamos una muerte así, con una mina. Es la primera vez que nos ocurre algo parecido", añadió la directora del colegio en el que Carmen Olza enseñó lengua y literatura a cientos de alumnos, hasta que en 1989 decidió abandonarlo para, tras una breve estancia en un colegio de la orden en Portugalete (Vizcaya), viajar a Africa.

Alegre, extravertida, inteligente y muy generosa son apelativos vertidos sobre la misionera por quienes trabajaron y vivieron con ella. Carmen era licenciada en Filosofía y Letras, y en Africa su primer trabajo fue atender un centro nutricional, aunque todas las tareas se mezclaban e igual ponía vacunas que enseñaba a leer y escribir a los niños o atendía la formación específica de las mujeres, según narró ella misma durante su última estancia en Navarra.

Decidida a volver

"Después de la guerra civil decidió volver. Decía que dejaría allí sus huesos, que aquello era lo suyo", recordó Josefina Marcos. "A pesar de la muerte de la hermana Carmen, lo cierto es que los extranjeros no corremos prácticamente ningún peligro allí en este momento", añadió. Un funeral en Estella recordará hoy a Carmen Olza, cuyos restos reposarán en su amada África. Dos hermanos de la religiosa viven en Pamplona, y otros dos, uno de ellos jesuita, en Venezuela.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 22 de marzo de 1996

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