BLUES

'Chamán' Harper

Pocos artistas como éste saben hacer que dos largas horas se conviertan en una breve ráfaga de tiempo. El secreto, si lo hay, de este californiano debe residir en una manera íntima y actual de apropiarse de la vieja intención del blues, en la que las canciones funcionan como pretextos para un ceremonial casi místico. No son más que patrones rítmicos para que el medium Harper ascienda, en público, varios grados por encima de la conciencia humana, con ayuda de muy pocos elementos instrumentales y una voz, eso sí, con la textura ideal como para encantar hasta a las serpientes.Eso que, en esta visita, el sonido no jugó francamente a su favor. Ben Harper requiere -son opiniones- de una pelota sónica que realce de un modo reverencial hasta el último de sus matices y, quizá por las condiciones del recinto en el que tuvo lugar la actuación, en esta ocasión sonó como si hubiera sido diseñado para hacerlo en una catedral y, en realidad, lo estuviera haciendo en un soportal.

Ben Harper

Ben Harper (wiessenborn y guitarra acústica), Juan Nelson (bajo), León Mobby (percusión) y Oliver Charles (batería). Sala Revólver. 2.300 pesetas. Martes 5 de marzo.

Sin embargo, hay que descubrirse ante la belleza de Another lonely man, Faight for your mind, el celebrado Like a king y i´ll rise, que sirvió para cerrar una liturgia en la que al Chamán Harper sólo le faltó levitar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 06 de marzo de 1996.

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