Condena por narcotráfico a un ladrón de 46 cajas de tranquilizantes
El Tribunal Supremo determina que los tranquilizantes son drogas gravemente perjudiciales para la salud si su consumo no está sometido a control farmacéutico, según se desprende de una reciente sentencia. En base a tal afirmación, el Alto Tribunal mantiene a Juan Carlos Valle Álvarez la condena a tres años y seis meses de prisión por un delito de narcotráfico y otro de robo, por robar el 2 de octubre de 1990 en la farmacia Leonor Fernández de Mieres (Asturias) más de 42 cajas de distintos tipos de tranquilizantes y 22.000 pesetas de la caja registradora.Los magistrados de la Sala Segunda indican que los tranquilizantes se utilizan tanto con finalidades terapéuticas y sanitarias como alucinógenas o psicotrópicas, por lo que su control farmacéutico debe ser absoluto. En este sentido, señalan que los medicamentos Rohipnol y Buprex, "aunque se trata de fármacos de disposición médica ordinaria, constituyen drogas de abuso cuando se dispone de ellas al margen del control dicho y producen una toxicidad neuropsicológica que se traduce en alteraciones de conductas".
Agrega que el "uso indiscriminado" del tranquilizante Buprex o Metasedín "origina alternaciones imprevisibles de la conducta humana". "Al convertirse en polvo y disolverse con aguas, se permite su utilización endovenosa, con efectos alucinantes y delirantes en situaciones propensas al colapso circulatorio, al coma o a estados próximos a la esquizofrenia paranoide".
Consideran que consecuencias, "no exactamente análogas, cabría decir del Trilitate, Talkimacín o del Halción". Respecto de la Morfina, mantienen que actúa "sobre la corteza cerebral con la originación de una euforia pasajera".


























































