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Un golpe militar derroca al primer presidente democrático de Níger

Un grupo de soldados del Ejército de Níger asaltó a mediodía de ayer el palacio presidencial en la capital, Niamey, y derrocó al primer presidente democrático del país, Mahamane Usmane. El jefe del Estado Mayor del Ejército, el coronel Barré Mainasara, anunció a la caída de la tarde la "destitución" de Usmane y la "suspensión hasta nueva orden" de todos los partidos políticos.En un intento por justificarse, los militares aseguraron que con la toma del poder trataban de evitar "peligros mayores" y especificaron que entre éstos destacaban "las ambiciones personales, la intolerancia y clientelismo" de las autoridades.

El presidente, el primer ministro y numerosos diputados fueron llevados a un destino desconocido desde la Asamblea Nacional. Se registraron enfrentamientos a tiros entre los rebeldes y tropas leales al Gobierno, que opusieron, en un principio gran resistencia. Al menos dos personas perdieron la vida y una decena resultaron heridas.

Abrumado por una crisis económica y social sin precedentes, Níger es uno de los países más pobres del mundo, con una tasa de analfabetismo del 80%.

Usmane fue elegido en abril de 1993 presidente en las primeras elecciones democráticas de Níger, el mayor país de África occidental, con una población de poco más de ocho millones de habitantes. En febrero de 1995, tras el triunfo de la oposición a Usmane en unas elecciones anticipadas, Hama Amadu se convirtió en primer ministro, lo que instauró una cohabitación política plagada de fricciones.

Usmane, un devoto musulmán, fue el primer jefe de Estado de Níger perteneciente a la etnia hausa, la más numerosa del país, con el 53%. Desde su llegada a la presidencia hizo hincapié en la necesidad de garantizar el carácter laico del Estado. Níger, antiguo miembro del África Occidental Francesa, alcanzó la independencia en 1960. El Ministerio francés de Exteriores hizo ayer un llamamiento a la calma a los 1.800 franceses residentes en Níger. El portavoz de Exteriores declinó informar si París tenía ya previsto el envío de tropas para proteger a sus compatriotas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de enero de 1996