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La flotilla 'Cluster' está a pie de cohete

Una de las misiones más originales planeadas en astronomía espacial es Cluster, los "cuatro pe queños diamantes", como los llama Roger Bonnet, director, de los programas científicos de la ESA. Se trata de cuatro artefactos idénticos que volarán en formación durante dos años en la frontera del entorno espacial de la Tierra para estudiar la interacción del Sol con el campo magnético que rodea el planeta. Desde las cuatro naves se recibirán los mismos tipos de datos y con ellos los científicos obtendrán un mapa en tres dimensiones de las regiones donde el flujo del viento solar interacciona con los campos electromagnéticos de la Tierra. Por efecto de ese choque se producen las auroras boreales sobre los polos, pero también interferencias en las radiocomunicaciones terrestres. Los Cluster, construidos por Daimler-Benz en Alemania, con empresas de 14 países, bajo contrato con la ESA, están ya en Kourou (Guyana Francesa), en la base de lanzamiento desde la que despegará el primer cohete, Ariane 5, con ellos a bordo. Su hora cero debía estar muy próxima, pero el Ariane 5 les ha dado plantón y no saldrán al espacio hasta abril próximo. Mientras tanto ocupan la nueva sala blanca en el hangar de ensamblaje final del Ariane 5. Desde allí saldrá cada cohete hacia la plataforma de lanzamiento.

Al entrar en la sala blanca el calor húmedo tropical de Guyana se transforma en aire acondicionado fresco y seco de una modernísima sala de montaje con el techo exageradamente alto (allí se colocarán los satélites en la punta del Ariane 5). Los técnicos, científicos y visitantes llevan mono blanco o azul, un gorro que cubre el pelo y patucos sobre los zapatos para evitar que cualquier partícula de polvo o contaminantes se metan en los delicados artilugios de las cuatro naves. Los satélites están rodeados de cables, con algunas piezas desmontadas y los paneles solares que los envuelven protegidos por unas pantallas transparentes. Los Cluster pasan pruebas, exhaustivas, una vez más, antes de recibir el visto bueno de vuelo.

Cada Cluster, un cilindro de 2,9 metros de diámetro y 1,3 metros de altura, pesará 1.200 kilos, de los que más de la mitad serán combustible para el motor que permitirá el cambio de formación de la escuadrilla. "Cada seis meses modificarán su posición", explica John Credland, director

del proyecto. La magnetosfera (el campo magnético terrestre, que actúa como un escudo frente al viento solar) está siempre orientada en dirección Sol-Tierra. Los Cluster, que tomarán datos a diferente distancia del planeta para determinar sus diferentes capas y estructruras, modificarán su posición estaciorialmente, abarcando tanto el frénte de choque con el viento solar como la cola magnétic a que se prolonga en dirección, Contraria a la estrella. La misión durará dos años y cuesta unos 64.000 millones de pesetas.

En la sala blanca hay únos globos amarrados para que no se suban al altísimo techodel hangar. "Están llenos de helio". ¿Para qué sirven? Es uno de esos recursos, en este caso maravillosamente simple, que los ingenioros espaciales tienen que utilizar para superar los impedimentos de probar en la superficié terrestre, con su atracción gravitatoría, equipos concebidos para desenvolversé en ausencia de gravedad. "Tenemos que probar las antenas desplegables de 50 metros de longitud que llevan, dos cada uno, los satélites. Si las, extendemos aquí se tronchan, así que vamos sujetándolas con los globos para compensar la gravedad", dice Credland. Estas antenas medirán los dambios en el campo eléctrico.

Cañón de electrones

Otro instrumento sorprendente es el capón de electrones, que dispara partículas en una dirección y la recibe un detector en el lado opuesto del satélite tras hacer un recorrido circular de varios kilómetros. Lo que se medirá serán las alteraciones inducidas por el campo eléctrico del plasma en estos haces de electrones. Toda ésta informacion se complementa perfectamente con las mediciones de la física solar terrestre que hará el Soho.En total son 11 sensores en cada artefacto de Cluster, y tienen que estar perfectamente calíbrados para integrar y comparar los datos que tomen en los resultados totales. Los satélites se situarán en configuraciones diferentes, a una distancia entro ellos que variará entre 200 y 18.000 kilómetros en una órbita elíptica de 25.000 kilómetros de máxima aproximación a la Tierra y 125.000 de máximo alejamiento.

"Hasta ahora no se ha lanzado una flotilla así y no hay ninguna otra prevista" dice Credland. Las cuatro naves irán en la punta del cohete de dos en dos. "Saldrán del Ariane 5 al espacio, como palomitas de maíz: pop, pop, pop...", añade. Luego encenderán los motores y formaran la insólita escuadrilla.

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