"A mi no va pasarme"

Todos los expertos coinciden en que las adolescentes, al cruzar por sus mentes la hipótesis del embarazo, se defienden pensando: 'A mí no va a pasarme'. Los jóvenes buscan afecto, lo encuentran en el sexo y las chicas no quieren plantearse que pueda sucederles lo que saben que les sucede a otras."Piensan que la primera vez que se acuestan no pueden quedarse embarazadas, por ejemplo", dice Victoria Virtudes, "y en eso perpetúan unas creencias que indican que el país no ha cambiado tanto como queremos creer".

Gente acostumbrada a lidiar con este tipo de abortos asegura que, muy a menudo, sobre todo si se trata de chicas muy jóvenes, se toman la experiencia "como un catarro", con lo que esa reacción tiene de negar la realidad. "Y la realidad siempre acaba por pasar factura", recuerdan esos expertos.

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Pero, para otras menores, la confirmación de que están embarazadas y de que la única salida es abortar supone un choque difícil de soportar sin el decidido apoyo de su entorno, especialmente el familiar. "Nos llegan en un fuerte estado de angustia, porque no querían imaginarse que eso era posible", dicen fuentes clínicas. "Seguro que si tuviesen la información precisa no arriesgarían así".

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