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Los principales partidos 'aparcan' el plan de futuro para RTVE

El PP insiste en privatizar una de las cadenas públicas

Las deliberaciones sobre el futuro, de RTVE se encuentran completamente estancadas en el seno del Consejo de Administración del ente público. Mientras tanto, el Partido Popular insiste en privatizar la frecuencia y la marca de una las dos cadenas que dependen del mismo. Para tranquilizar a los trabajadores que se verían afectados por esa decisión, el PP asegura que tal privatización sería compatible con el mantenimiento del empleo.El actual Consejo de Administración lleva menos de un año en funcionamiento. Nació en diciembre pasado, tras una larga gestación, con la voluntad de intentar un consenso sobre el futuro de la radio y la televisión públicas. Sin embargo, esas intenciones han quedado definitivamente aparcadas, al menos en lo que se refiere a los grandes partidos, PSOE y PP. Sólo, el consejero de Izquierda Unida, José Manuel Martín Medem, insiste, reunión tras reunión, en la necesidad de aprobar un plan estratégico que implique un compromiso sobre el futuro del ente público.

El director general, Jordi García Candau, no ha sometido a votación del consejo su propia propuesta de plan estratégico que, en principio, podría contar con el apoyo de Izquierda Unida -siempre que acceda a negociar modificaciones con dicha fuerza política-, pero que no goza de consenso ni siquiera en el seno del Gobierno actual. No en vano puso al mismo el propio ministro de Economía, Pedro Solbes, cuyo proyecto de presupuestos del Estado fijó una subvención para RTVE (22.000 millones de pesetas) muy inferior a la solicitada por García Candau (106.000 millones), mientras preveía una asunción de deuda pendiente muy superior a la mencionada en el plan de RTVE.

Al final, ni siquiera se ha aprobado así. La devolución del Presupuesto del Estado al Gobierno, y la prórroga automática del anterior, deja a RTVE con una subvención ligeramente superior a la prevista por Solbes, pero en todo caso muy distante de la que eI equipo de García Candau estimaba necesaria para acometer las primeras medidas de reestructuración. Existe una autorización para continuar endeudándose, pero eso no hará sino añadir nuevas cargas financieras a las que ya pesan sobre el ente público.

Tampoco el PP ha sometido a votación del consejo el documento presentado en septiembre pasado por uno de sus miembros, el economista José Vila, en el que se planteaba la privatización de una cadena de TVE (véase EL PAÍS de 29 de septiembre de 1995).

José Vila avanzó entonces que no le preocupaba un descenso de audiencia. A su juicio, la cadena que permanezca bajo gestión estatal debería prescindir de culebrones, realitys y concursos-espectáculo, aunque tales medidas, impliquen que la televisión pública pueda bajar desde su 37% actual de cuota de mercado hasta el 18% en que podría quedarse con una única cadena y sin programas de gran tirón.

De lo que era una propuesta "personal" de uno de sus consejeros, el Partido Popular ha pasado a considerar la privatización de una cadena como un asunto de la dirección del partido. A través de una nota oficial difundida ayer, el PP insiste. en que "la privatización de una de las dos cadenas es la única solución para evitar despidos de los trabajadores de RTVE".

La misma nota del PP añade que "anulando las producciones con productoras privadas y concentrando la realización de los programas con los trabajadores propios de RTVE, en los estudios de RTVE, no sólo se ahorrará gran parte del despilfarro actual, sino que se garantizará la estabilidad laboral".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de noviembre de 1995