Salvamento y socorrismo
Un gran pequeño país centroamericano llamado El Salvador merece unas líneas de agradecimiento de una estudiante vasca que tuvo la oportunidad de conocer a un pueblo hermano gracias a una beca de la Agencia Española de Cooperación, Programa Intercampus 95.Cada uno sufre su propio mal. El Salvador mediante un torniquete ha conseguido contener la hemorragia. Sin embargo, no ha curado la herida de las injusticias sociales. El pueblo vasco, mientras tanto, sigue vomitando sangre. Yo tengo la esperanza de que el deporte nacional en ambos países deje de ser el salvamento y socorrismo intelectual. Demasiadas banderas, telepredicadores y mesías disfrazados prometiéndonos el advenimiento del Edén. Es más fácil buscar un enemigo y terminar a golpes con él que luchar contra nuestra propia incompetencia y hallar otros medios para lograr nuestros objetivos, que haberlos haylos, sin necesidad de poner la otra mejilla.
Me gustaría terminar este pequeño homenaje a El Salvador, con un gran poeta salvadoreño llamado Roque Dalton, que sabiamente nos recuerda algo ya dicho anteriormente, "o sea, extranjero, que si has de atravesar el corazón de una nación no lo hagas con tu lanza; procura hacerlo con el asta de su propia bandera". De las gentes sencillas aprendí grandes cosas, muchas gracias El Salvador. Eskerrik asko El Salvador, ustea ez da jakitea.-


























































