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Cartas al director

La Universidad española

Vuelve a estar de actualidad algo que se repite año tras año; el pasado fueron los estudiantes de Medicina los que protestaban por la reforma de sus planes de estudios, y este curso les ha tocado el turno a los estudiantes de Derecho, que protestan ante la posibilidad de tener que realizar prácticas obligatorias y un examen tras los cuatro o cinco años que, como mínimo, dura una carrera excesivamente teórica y prácticamente inútil. Nos encontramos ante los mismos problemas de siempre: la rnasificación en las facultades, un sistema universitario público anticuado que no se adapta ni a las nuevas necesidades de formación ni al entorno en el que se halla nuestro país, una forma profesional condenada a la segunda categoría, un sistema laboral que niega a los jóvenes y a los estudiantes la necesaria formación práctica, la situación sin salida en la que se encuentran muchos jóvenes que se refugian en una Universidad convertida en sala de espera.El futuro de nuestro país no está en convertirse en el asilo de Europa o la reserva ecoturística de Occidente. La clave de nuestra competitividad está en la mejora de nuestro sistema educativo, creando una formación profesional atractiva frente a la formación universitaria, un sistema educativo que prepare a los más jóvenes para competir con sus compañeros europeos y una Universidad que ofrezca algo más que apuntes inútiles y cruda teoría.

Para ello se necesita que la Administración dé prioridad al gasto en educación como inversión de futuro, que sindicatos y empresarios den una muestra de responsabilidad de futuro y de realismo, que, aunque parezca mentira, a los estudiantes nos sobran.-

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