Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Reportaje:BIOLOGÍA

Las células buscan su lugar

Una arquitectura tan compleja y precisa como la del sistema nervioso parecería requerir un rígido y meticuloso proceso de construcción: la ejecución de un programa paso por paso, en que cada célula se divida y se diferencie siguiendo órdenes estrictas y secuenciales. Nicole Le Douarin, profesora del College de France, ha hecho experimentos que contradicen esa suposición. En el sistema nervioso en desarrollo, el destino de una célula no parece venir determinado por su historia, su linaje o su programa, sino por su posición. Dónde estar, ésa es la cuestión.

Le Douarin explicó sus resultados la semana pasada en el Instituto Francés de Madrid, invitada por la Embajada francesa. La investigadora ha explorado los orígenes de dos tipos de ganglios, los simpáticos y los parasimpáticos, que inervan el corazón y las vísceras y controlan procesos como la digestión, el metabolismo, la temperatura corporal y la presión sanguínea.

Las dos clases de ganglios se reparten por distintas partes del cuerpo, y sus funciones no pueden ser más dispares. Los simpáticos utilizan como neurotransmisor la noradrenalina, y los párasimpáticos, la acetilcolina. Los primeros aumentan el ritmo cardiaco, y los segundos lo reducen. Los unos dilatan las pupilas y los otros provocan el llanto.

Trasplante y posición

Pese a ello, ambos se originanen el embrión a partir del mismo grupo de células, las de la llama da cresta neural. Normalmente, las células situadas más adelante dan lugar a los ganglios parasimpáticos, y las de detrás, a los simpáticos. "Pero ello no se debe a que esas células tengan programas diferentes", explica Le Douarin. Si las células se intercambian de posición mediante un trasplante, modifican su destino de acuerdo a su nueva. situación."Todas esas células son capaces de hacer ambos ganglios", afirma la científica, "y que decidan hacer un o, u otro depende de dónde estén". Son idénticas en todo... excepto en su posición.

Le Douarin descubrió una poderosa técnica para trazar el destino de las, células. Trasplantando un trozo de tejido de codorniz a un embrión de pollo, las células descendientes del trasplante se distinguen fácilmente en el adulto, por más que se hayan dividido, diferenciado y movido a zonas del cuerpo muy alejadas de su origen.

Las conclusiones de Le Douarin sobre la importancia de la posición en la cresta neural son idénticas a las alcanzadas en. otros sistemas, como, la, piel de los insectos y las extremidades de los vertebrados.

Señal exterior desconocida

"Tiene que haber alguna señal exterior" dice Le Douarin, "pero no hemos conseguido en contrarla". Si un grupo de células tiene las mismas Capacidades ,de desarrollo, y el destino de cada una de ellas depende sólo de su posición dentro del grupo, las células deben saber de alguna manera, dónde están. Cómo lo consiguen es uno de los misterios más escurridizos que tiene planteados la biología.Otro de los campos de estudio de Le Douarin. ha saltado el lunes pasado a la actualidad con la concesión del premio Nobel de Medicina a Edward Lewis por el. descubrimiento de los genes hox, descritos inicialmente en la mosca, pero implicados en el diseño de todos los animales. Utilizando su sistema de transplantes, la investigadora ha podido correlacionar ciertas combinaciones de estos genes con el desarrollo de partes del sistema nervioso.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 11 de octubre de 1995

Más información

  • EL DESARROLLO DE LAS NEURONAS