Fracasado festejo en Logroño
El nulo juego del ganado hizo de la corrida de ayer en Logroño, segunda de feria, un insulso festejo a pesar de ser a priori uno de los carteles más atractivos de la feria. Se lidiaron toros de Arroyo Martín, aceptablemente presentados, pero mansos y muy justos de fuerzas, y segundo y sexto de Marcos Núñez, en la misma tónica que los titulares.
César Rincón (silencio y silencio) tuvo un primer toro que se quedaba muy corto. En su segundo tuvo que apartarse a tiempo en tres ocasiones para impedir que el toro -que sufrió continuas caídas- le aplastara. En su primero, Joselito (ovación y gran ovación tras petición minoritaria) toreó bien con el capote y en la muleta lo enganchó en una serie por la derecha. En el quinto volvió a lucirse con el capote. Enrique Ponce (silencio tras un aviso y palmas de despedida) anduvo con torería al comienzo de la faena al tercero, aunque finalmente resultó deslucida. En el sexto, Ponce dio muletazos buenos pero muy aislados.
Sánchez y Luguillano
En Valladolid se lidiaron cinco toros de Zalduendo y uno, sobrero, de Jandilla. Espartaco, ovación tras un aviso y ovación. David Luguillano, una oreja y una oreja. Manolo Sánchez, una oreja y dos orejas tras un aviso. Ambos salieron a hombros.


























































