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Entrevista:

"Los fabricantes de dossieres no pueden imponerse a la soberanía popular"

Narcís Serra recibía a comienzos de la pasada semana la noticia de que el Tribunal Supremo había archivado el caso Crillon, la denuncia del ex banquero Mario Conde contra él por espionaje. La satisfacción del ex vicepresidente era palpable. Se le había acusado de delincuente desde los bancos de la oposición y había salido absuelto. No le ha dado apenas tiempo a dar rienda suelta a su alegría.

Pregunta. El juez Garzón acaba de manifestar que aprecia indicios de delito del presidente del Gobierno y de usted, cuando fue ministro de Defensa, como dirigentes de los GAL.

Respuesta. Si esos indicios se deducen de las declaraciones de García Damborenea, se trata de afirmaciones absolutamente falsas. Ya estoy acostumbrado a que se me hagan imputaciones falsas, como ha pasado con el informe Crillon, y confío plenamente en la Justicia para esclarecerlas.

P. García Damborenea aseguara que usted participó en el diseño de los GAL.

R. Eso es radicalmente falso. Tanto el presidente como yo hicimos los máximos esfuerzos para dejar claro que no implicábamos a las Fuerzas Armadas en la lucha antiterrorista cuando muchos políticos y medios de comunicacion clamaban en esa dirección.

P. García Damborenea asegura que existe un documento del Cesid que prueba que existió un diseño de los GAL.

R. No merece la pena que comentemos declaraciones de ese tipo, que no hay forma de comprobar, al estar precisamente relacionadas con una persona fallecida (el comandante Somontes).

P. ¿Cuántas veces habló usted con Damborenea?

R. He tenido trato con Damborenea en sólo dos ocasiones, cuyas fechas no puedo precisar: un comité federal y un congreso del PSOE. Y en las dos, porque Damborenea quería que se anulase el protocolo, de acuerdo de los socialistas catalanes y el PSOE, para combatir la forma de vertebración que nos otorgamos libremente PSC y PSOE. En ninguna otra ocasión he hablado con Damborenea.

P. ¿Por qué el Gobierno no abrió una investigación interna sobre los GAL cuando ya aparecieron indicios de la participación de policías?

R. Sí se abrió una investigaciónl, pero la principal labor la realizaban los jueces en Francia y España. Con los GAL ha habido investigación policial, detenciones, sentencias y cumplimiento de condenas.

P. Felipe González no dio el jueves su opinión en el Parlamento sobre el montaje de los GAL. La remitió a los tribunales. ¿Qué opina usted?

R. Yo tampoco quiero prejuzgar lo que van a aclarar los jueces. Lo que sí quiero señalar es que no podemos estar a merced de personas que para defenderse van inventando nuevos GAL en cada declaración. Hay ya un GAL a la carta, el que conviene a cada uno de los implicados. Pero dejemos que los jueces lo aclaren

P. ¿Qué haría ante un suplicatorio?

R. Todos estamos dispuestos a colaborar con la Justicia, pero creo que el trámite del suplicatorio no puede ser mecánico. Pórque, por ejemplo, por las declaraciones de Amedo, financiado por Ruiz Mateos, yo no concedería un suplicatorio contra ninguna persona.

P. ¿Cree que su dimisión por el escándalo Cesid fue un gesto inútil a la vista de acontecimientos posteriores?

R. Creo que hice lo que debía hacer. Me parece que fue un gesto necesario. Había que demostrar que no estamos apegados a los cargos, y estamos dispuestos a lo que sea necesario para devolver la dignidad al ejercicio de la política. Pensando en ello presenté la dimisión y el presidente del Gobierno la aceptó.

P. ¿Qué determinó más su dimisión, las peticiones de la oposición o las de su partido?

R. Por descontado, no presenté la dimisión por las peticiones de la oposición ni de nadie. He tenido en, el partido muestras rotundas de solidaridad que. me hacen olvidar la posible falta de solidaridad de unos pocos.

P. La denuncia contra usted por espionaje, el informe Crillon, procedía de Mário Conde. ¿Qué relaciones ha tenido con el ex banquero que expliquen esta denuncia, posteriormente archívada por el Tribunal Supremo?

R. Como vicepresidente sólo tuve una reunión con Mario Conde. Le dije que era criterio del. Gobierno que los bancos no participasen en el capital de los medios de comunicación por el riesgo de instrumentalizar los medios a partir de su capacidad financiera. Es la única reunión que he tenido con Conde, aparte de coincidir en una feria ganade ra que se hizo en Madrid.

P. Existen relaciones entre Conde y el ex número dos del Cesid, Juan Alberto Perote. ¿Cree que hay una trama contra el Gobierno? ¿En qué consiste?

R. Existen un conjunto de intereses diversos, algunos oscuros, de gente que quiere derribar al Gobierno. Hay gente que piensa que con otro Gobierno evitaría ir a la cárcel o que otro Gobierno actuaría al dictado de sus opiniones. Hay quienes creen que con otro Gobierno sus intereses económicos particulares estarían mejor defendidos y se podrían imponer a la defensa que el Gobierno hace de los intereses generales. Y también están los que creen que por sus propios méritos no pueden ganar las élecciones y piensan que necesitan ese tipo de ayudas para derribar al Gobierno. Eso existe. Hay muchos millones de pesetas dedicadas a la compra y venta de dossieres, a la compra y venta de declaraciones inculpatorias, a la compra y venta de voluntades. Y es lamentable que todo ese esfuerzo haya encontrado altavoces y amplificación en medios de comunicación, en partidos y en algunos periodistas. Llámele a eso como quiera. Pero eso existe. El tiempo irá poniendo nombres a cada cosa y facilitando pruebas que nos permitan en el futuro afirmaciones más rotundas que éstas.

P. ¿Se atrevería a dar nombres?

R. No. Prefiero no ser yo quien lo haga, sino la investigación de los jueces o los medios de comunicación.

P. Cree que la democracia española está en peligro por esta confabulación que usted denuncia?

R. No, pero hay que luchar a favor del funcionamiento democrático de la política en España. Hay que evitar que los fabricantes de dossieres se impongan a la voluntad popular. Demasiada gente cree que el poder es del Gobierno, y el Gobierno es sólo un poder. Hemos explicado poco que hay otros poderes. El Gobierno es el poder que emana de la soberanía popular y tiene otra legitimidad democrática, que es el control político sistemático. Hay otros poderes que no tienen esa validación democrática, y corremos el riesgo de que esos poderes no democráticos, sobre todo los privados, se impongan al único que debe existir, el derivado de la voluntad de los ciudadanos.

Pasa a la página siguiente

Viene de la página anteriorP. ¿Se cree víctima de una conspiración?

R. Lo que sí creo es que en otra democracia más madura, por los mismos hechos, en absoluto se hubiera producido la dimisión de dos miembros del Gobierno, una asunción de responsabilidades de este calibre. Lo hicimos conscientes de que era conveniente en la situación política actual.

P. ¿Por qué?

R. Había que hacer un gesto en defensa de la dignidad de la vida política, y ese gesto suponía la asunción total y absoluta de responsabilidades.

P. Pero además de los dossieres, ustedes cometieron el error de que alguien. guardará unas cintas que debían destruirse y ustedes no las controlaran.

R. Demostré en el debate parlamentario que habían sido almacenadas por uno o varios miembros del Cesid en contra de la normativa interna y con complicidades cuya publicación ha demostrado. Eso no lo sabía ni el director del Cesid.

P. ¿No cree que ustedes han perdido autoridad y algunos funcionarios les han perdido respeto desde que acabó su mayoría absoluta?

R. No creo que ése sea el problema. Tenemos que acostumbrarnos a que haya gobiernos estables sin mayoría absoluta. Es muy malo para nuestra democracia que sólo funcione con mayorías absolutas. Cuando por decisión de los españoles el Gobierno ha tenido que buscar apoyos parlamentarios, ha empezado un ataque sistemático a los aliados del Gobierno, que no ha dudado en poner en peligro elementos fundamentales de la vertebración de nuestro país. Me parece uno de los elementos más negativos de los últimos años.

P. Siguiendo, esa lógica, ¿no cree que al final CiU también ha flaqueado?

R. El error básico de CiU ha sido no querer formar Gobierno de coalición. Las cosas hubieran ido de otra forma, y ahora corren el riesgo de actuar demasiado en función de criterios electoralistas. No obstante, el discurso de su portavoz, Joaquim Molins, el pasado jueves fue un ejemplo de responsabilidad política.

P. Ustedes fueron bien tolerados por los poderes fácticos en sus primeras legislaturas. ¿Por qué cree que quieren derribarles ahora?

R. En la sociedad española se han producido cambios de enorme trascendencia. Los poderes fácticos que aprendimos en la universidad- el Ejército, la Iglesia y la banca- ya no lo son en la sociedad actual, donde el corporativismo de muchos colectivos es un poder fáctico, muchas veces legítimo y mucho más transparente que los poderes e intereses privados. Los medios de comunicación son también un poder fáctico de mucha trascendencia. Hay intereses privados, ligados al capitalismo de casino, que pretenden tener capacidad de decisión y de influencia en las decisiones políticas del país para impulsar sus intereses privados en contra de los intereses generales por los que deben velar los Gobiernos.

P. ¿Cómo sitúa el papel del PP en este conjunto?

R. El PP no tiene estrategia propia. Se ve favorecido por las estrategias de otros que buscan derribar al Gobierno para favorecer sus intereses. Si el PP no se separa de esa estrategia acabará siendo prisionero de ella.

P. Pero admitirá que el Gobierno ha cometido errores muy graves que han servido de caldo de cultivo a esa connivencia de intereses que usted denuncia.

R. Reconozco que ha habido fallos muy graves. Pero somos la única fuerza política que ha reconocido esos errores y que ha asumido responsabilidades.

P. El PP también lo ha hecho con el presidente balear, Gabriel Cañellas.

R. Es el único ejemplo que pueden esgrimir. Han pasado muchas cosas en Castilla y León, y Galicia sin que se haya producido asunción de responsabilidades.

P. ¿Dónde cree que ha estado su principal erron: en algunos fichajes realizados, en la falta de control, en la prepotencia o incluso en la bisoñez teniendo en cuenta que los escándalos por los que están pagando se produjeron los primeros años?

R. Los hechos están claros. Ha habido personas que han traicionado la confianza que habíamos depositado en ellas. Por mi parte he cometido errores, pero siempre he trabajado con el objetivo de servir los intereses generales de España.

P. ¿No le ha comunicado a usted Felipe González que no quiere presentarse a la reelección?

R. No, pero soy de los que cree que es el mejor candidato.

P. ¿Quién debe sucederle?

R. Estoy convencido de que al ser el mejor candidato conviene al partido que vuelva a presentarse. Si finalmente decidiera no presentarse, no faltarían nombres, pero no es el momento, de planteárselo. Le animaré para que se presente.

P. Ustedes apostaron por agotar la legislatura. Al final, van a adelantar las elecciones en un año, al menos, y muy debilitados por los escándalos. ¿No cree que han perdido la batalla?

R. En política hay que hacer lo que hay que hacer. Lo que no podemos hacer es doblegarnos a la presión de quienes quieren derribar al Gobierno. Hay que luchar porque la legislatura sea normal, porque si no el calendario se va a dictar a golpes de escándalos, y cuándo desde el Gobierno se defiende que sea el presidente quien convoque se gana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 31 de julio de 1995

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