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Los madrileños son los españoles que menos dinero tienen para gastar

"Triste mejoría", "honda. preocupación" y "recuperación sin grandes aspavientos". Respectivamente, así resumieron ayer los sindicatos, empresarios y expertos del Consejo Económico y Social (CES) sus impresiones del año 1994. Este organismo consultivo de la Comunidad presentó ayer su informe anual.El CES ha reflejado como conclusión del año la mala relación entre cada madrileño y el consumo. Los capitalinos han consumido menos que el resto de los españoles por la sencilla razón de que han tenido menos dinero para gastar.

Y no es que en Madrid se gane menos dinero que en otras comunidades autónornas. Todo lo contrario. La renta per cápita familiar madrileña es la más alta de todo el Estado: casi un millón y medio de pesetas.

Pero también es en la capital donde más impuestos directos y cotizaciones sociales se pagan: un 24,7% de los ingresos por el trabajo. Lo que significa que, una vez deducidos éstos, las familias de Baleares, Cataluña y Navarra pueden gastar más que las madrileñas.

Aumento del paro

Si a esto añadimos que mientras en el conjunto del Estado el paro descendió en el último año un 6% y que en la Comunidad se incrementó un 3%, queda justificada la expresión de Rodolfo Benito, representante sindical de CC OO en el CES, cuando afirmó: "Existen signos inequívocos de recuperación económica, pero es una mejoría triste que no afecta al empleo ni al desarrollo del consumo fámiliar".

En la misma línea, aunque a título personal, siguió el presidente de la mesa, Miguel Ángel Díaz Peña, quien, si bien recordó que en los primeros meses de 1995 se había estabilizado la recuperación iniciada el año pasado, subrayó que ésta se había, producido "sin grandes aspavientos" y que el consumo privado se mostraba "acusadamente débil", en parte por las incertidumbres económicas y políticas.

Más crítico se mostró el representante de la Confederación Empresarial Independiente (CEIM), Roberto Molero, al manifestar la "honda preocupación" de los empresarios porque no se cumplen las condiciones de convergencia marcadas por la Unión Europea en Maastricht.

Molero apuntó que la Administración debería aplicar urgentemente políticas activas para combatir el déficit público y el endeudamiento: "Mientras la demanda externa y el consumo no tiran, ni suben las rentas y el empleo, las cargas fiscales y la desconfianza aumentan", concluyó el representante empresarial.

El informe sobré la situación económica y social de Madrid es el tercero que realiza el CES y, a diferencia de las dos ediciones anteriores, este último se ha aprobado por unanimidad y tiene como novedad que añade un avance sobre la situación económica de los primeros meses de 1995 para que el estudio no se quede anticuado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de julio de 1995