Cinco empleadas municipales de Alboraia repiten ante el juez que el ex alcalde las acosó
Una de las denunciantes, sobrina del acusado, retiró la acusación meses después

Las cinco empleadas del Ayuntamiento de Alboraia (Valencia) que denunciaron en 1991 al ex alcalde popular José Cabello por agresión sexual reiteraron ayer, en la Au diencia de Valencia, que sufrieron tocamientos y coacciones por parte del procesado, para el que el fiscal pide cuatro años de cárcel. Cabello, que tiene 65 años, negó en el juicio todas las imputaciones y las achacó a un intento de acabar con su carrera política. Su sobrina Ana María Andrés explicó que denunció a su tío porque "era toxicómana y necesitaba ayuda" y que retiró después la acusación por no mentir.
"No se puede mentir en una cosa así", dijo ante el juez Ana María que afirmó también que recibió ayuda económica a través de terceros tras sumarse a una denuncia en la que relataba agresiones sexuales por parte de su tío desde los 10 años. Ana María, de 25 años, acudió al juicio como testigo y recordó que recibió amenazas tras acusar a su tío de agresiones sexuales que se remontaban a su infancia.El fiscal y el abogado de las denunciantes pidieron al tribunal que tome nota del baile de declaraciones de la joven, que en los pasillos reconoció haber sufrido presiones familiares para retirar la denuncia aunque parte de la misma era cierta "Quiero vivir mi vida lo mejor posible, sin preocuparme de amenazas", explicó, "porque, además, va a salir culpable o inocente igual sin mi testimonio".
Veladas amenazas
Las cinco mujeres afectadas, en cambio, no vacilaron ayer y, como hace cuatro años, señalaron al ex alcalde, ahora presidente local del PP, como el autor de constantes tocamientos, promesas de mejora laboral a cambio de favores sexuales y veladas amenazas a las que se resistían a sus requerimientos.María del Carmen Miguel, que tenía 18 años cuando en 1991 entró a trabajar en el Ayuntamiento de Alboraia, no tuvo pelos en la lengua. "Siempre me tocaba las piernas o el culo", contó al tribunal antes de echarse a llorar porque había "aguantado" el presunto acoso del ex alcalde "por agradecimiento". Dijo que entonces "era joven, tenía una hija de seis meses y era madre soltera" y su padre y Cabello eran amigos. Por miedo también guardó silencio cuando la llamó a su despacho tras un examen de auxiliar administrativo e intentó besarla tras asegurar que aprobaría.
Acabó discutiendo con su compañera Rosana Alfonso, de 28 años, porque no quería entrar en el despacho de Cabello. Rosana tampoco, porque, como contó ayer, también sufría las caricias del acusado. Lo mismo les ocurrió a María Jesús Furió, de 32 años, a Pilar Dolz, de 40, y a Amparo Baquero, de 38, a la que dijo que si era "lista" le daría un beso "en la boca" cada día, dada la proximidad de los exámenes para auxiliares administrativos.
Al final comentaron la situación entre ellas y, en junio de 1991, cuatro de las afectadas se presentaron en el despacho del alcalde con familiares y varios policías locales. Según explicaron ayer, Cabello pidió perdón y les explicó que dimitiría si no presentaban denuncia.
La versión del ex alcalde fue diametralmente opuesta. Cabello, que acusó a una de las mujeres de decirle que estaba dispuesta "a todo" con tal de aprobar un examen, rechazó tajantemente todas las acusaciones y señaló que no era posible que ocurrieran los hechos en unos locales municipales de tan reducido tamaño. Cabello reconoció que pidió perdón, pero por ser "un hombre campechano" y por "decir alguna tontería, como cualquier hombre". El acusado aseguró que las mujeres querían acabar con su carrera política y vengarse por algunas de sus decisiones laborales. "Están jugando con mi dignidad y con la de mi familia", aseveró. Sobre su sobrina Ana María afirmó que la habían, "comprado".
El fiscal pide para Cabello cuatro años de cárcel por un delito continuado de agresión sexual, una multa de 25.000 pesetas por una falta de vejaciones injustas y siete años de inhabilitación especial. La acusación particular eleva sustancialmente las penas y también acusa al ex alcalde de coacciones. El juicio sigue el día 9.
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