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LA TRAGEDIA DE LOS FLORES.

Una sobredosis acaba con la vida de Antonio Flores

El único hijo varón de Lola Flores estaba sumido en una gran depresión

Murió en la cabaña que su madre le había construido en el jardín de la casa para tenerle cerca. Antonio Flores, de 33 años, falleció ayer de madrugada de una sobredosis de barbitúricos, alcohol y medicamentos, según los primeros indicios. El único hijo varón de Lola Flores no pudo superar el vacío que supuso la muerte de su madre, desaparecida hace 15 días en la misma casa y casi a la mima hora. La tragedia se cabó ayer definitivamente en la familia Flores. Personas próximas al músico aseguraron que Antonio estaba sumido, desde el fallecimiento de La Faraona, en una profunda depresión. El artista será enterrado hoy, a las 8.30, en el cementerio de la Almudena de Madrid.Cuando la desolación provocada por la muerte de Lola Flores parecía remitir ha llegado el golpe más fuerte a la casa de los Flores. Antonio Flores (Madrid, 1961), falleció ayer de una sobredosis de barbitúricos, alcohol y fármacos, según fuentes policiales. Un portavoz de la familia señaló que la causa del fallecimiento se debió a un encharcamiento de pulmones. Lo encontraron tumbado en la cama de su guarida, donde nada estaba revuelto. Sólo su larga melena estaba desordenada. Policías nacionales recogieron las últimas huellas del cantante para ser analizadas. En dos bolsas de plástico llevaban medicamentos, ropa, una agenda y un papel escrito a mano. La jueza Josefa Bustos Manjón levantó el cadáver pasado el mediodía, que fue trasladado al Instituto Anatómico Forense, donde se le practicó la autopsia, cuyos resultados definitivos se darán a conocer en uno o dos días, informa Jan Martínez Ahrens. A primeras horas de la tarde, el cuerpo fue llevado al tanatorio.

Sus hermanas Rosario y Lolita estaban ayer irreconocibles por el dolor y a su padre, Antonio González, El Pescaílla, lo sacaron de la casa enfermo. Un portavoz de la familia precisó que se encontraba en casa de su hija mayor. A Alba, de 9 años, única hija del cantante, no le habían comunicado todavía la muerte de su padre.

Una llamada de socorro

El cadáver de Antonio Flores, que pocas horas antes de su muerte había estado con unos amigos en su casa, fue encontrado por una persona del servicio a las 8.30 horas. En la casa, El Lerele, situada en el barrio madrileño de La Moraleja, sólo estaban en ese momento Antonio y su padre. Minutos después, en el centro de salud de Miraflores se recibía una llamada de socorro de la familia. Lolita y su marido llegaban inmediatamente. Alguien escuchó cómo el cuñado del fallecido vociferaba: "Me cago en la droga". La primogénita de los Flores, que asombró por su serenidad cuando murió su madre, perdió ayer los estribos. Su cara, demacrada y con ojeras. Presa de la tensión, gritó a los periodistas: "Decid ahora que también he vendido la muerte de mi hermano". Por la tarde, Lolita, a través de una portavoz, pidió disculpas por haber increpado a la prensa, informa Efe.

Rosario, que hoy tenía que iniciar su gira por América y que desde niña estuvo muy unida a su hermano, fue la última en salir de la casa. Su partida estuvo precedida por unos gritos desgarradores que venían del jardín de la vivienda. Salió en un Mercedes que conducía su novio. Rosario iba en la parte de atrás abrazada por una amiga y cubría su cara con su larga melena.

Nada hacía presagiar la tragedia -"pensé que la muerte de su madre le enfrentaría definitivamente con la vida", dijo ayer Miguel Ríos-, aunque en los últimos días Antonio Flores apenas salía y bebía "más que nunca". La casa de los Flores volvió ayer a ser una procesión de amigos y familiares ocultos bajo gafas de sol. "Hay mucho dolor ahí dentro", dijo balbuceando Norma Duval, vecina de la familia. Las dos grandes amigas de La Faraona, Carmen Sevilla y Paquita Rico, acudieron temprano a la casa. "No tenía más problema que haber perdido a su madre", dijo Rico.

"Ese matriarcado siempre fue una leyenda2, apuntó Miguel Ríos. Ana Villa, la ex mujer de Antonio, llegó al domicilio en el todo terreno de su marido y no pudo ni articular palabra. Ana Belén y Víctor Manuel, con los que Antonio había colaborado artísticamente, también acudieron a La Moraleja. "Un hombre con muchísimo talento", acertó a decir Víctor Manuel. El bailarín Joaquín Cortes -"estoy hecho polvo"- llegó corriendo y salió disparado de la casa. Durante toda la mañana, El Lerele fue un rosario de gente, entre los que se encontraban muchos músicos jóvenes y amigos de Antonio. Por la tarde toda la atención se concentró en el tanatorio, donde se veló el cuerpo. Antonio Carmona, cantante de Ketama; Imanol Uribe y María Barranco; Miguel Bosé, e Isabel Gemio se acercaron hasta la capilla ardiente para dar el pésame a Lolita y a Rosario. Pocos fueron capaces de hacer declaraciones y hubo algún desmayo. Entraban y salían en medio del enorme gentío que se concentró en los alrededores, tanto que la familia tuvo que recurrir a gorilas profesionales para evitar que la gente se acercara a la familia. El dolor de los Flores no puede escapar al espectáculo público en el que viven inmersos.

El cantante murió en la cabaña de tejas rojas que su madre le había construido en el jardín de la casa "para tenerlo cerca", según explicó una amiga de la familia. "A ella le dio igual destrozar su jardín con tal de verle todos los días".

Antonio Flores pasó los últimos días prácticamente encerrado en su casa con su padre. Ninguno asistió al velatorio ni al entierro de la madre. Su mano vendada era la huella externa de su dolor: se la rompió de un puñetazo contra la pared el día de la muerte de Lola.

Ayer las noticias se cruzaban: "Se le veía tranquilo. Le dejé pasadas las ocho de la tarde del lunes y nunca pensé que sería la última vez que le vería vivo", aseguraba un miembro de su grupo. Al parecer, después el cantante estuvo con Antonio Carmona hasta las dos de la madrugada.

Tras la muerte de La Faraona, muchos temieron por su hijo, un muchacho demasiado sensible y muy apegado a su madre. En la capilla ardiente de Lola Flores, Paco de Lucía se despidió así de Josemi Habichuela: "Decidle a Antonio que se cuide y que no haga tonterías".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 31 de mayo de 1995