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Entrevista:PETER PIOT: CODESCUBRIDOR DEL EBOLA

"El Ebola se adapta mal a la especie humana"

El belga Peter Piot ha pasado muchos años de su vida en Zaire. Allí conoció el virus Ebola en 1976 y fue codescubridor de este misterioso y letal agente infeccioso que se cobró 500 vidas en su macabro debú y 121, por ahora, en su rebrote de este año. Médico y microbiólogo, Piot, de 46 años, dirige ahora el nuevo programa interagencias de la ONU sobre el sida. A diferencia del VIH, una versión especializada en personas del otro similar en los monos, Piot cree, según señaló a EL PAÍS en conversación telefónica desde Ginebra, que "el Ebola está mal adaptado a la especie humana".Pregunta. ¿Esperaba que el virus Ebola reapareciera en Zaire tras 15 o 20 años de silencio?

Respuesta. No es una sorpresa. Sospechábamos que el virus estaba escondido en algún sitio y que volvería a surgir, porque no sabemos todavía dónde está el reservorio, el almacén del virus, aunque probablemente es una especie animal y ha estado ahí todo este tiempo sin que supiéramos dónde. Un virus no desaparece así como así, a menos que se erradique, como el de la viruela. Y habrá nuevos brotes de Ebola, aunque no podemos predecir cuándo ni dónde. Ahora creo que estamos cerca del final de la epidemia en Zaire, pero no puedo especular sobre cuántos muertos más habrá.

P. ¿Por qué es tan díficil encontrar el reservorio?

R. En gran medida es una cuestión de suerte. En el caso de la enfermedad llamada viruela de monos, se encontraron monos infectados, estaba claro que eran el auténtico reservorio. En 1978 se capturaron cientos de animales en una expedición y en ninguno se encontró Ebola, es como buscar una aguja en un pajar. Además, estas epidemias se producen en áreas muy remotas donde hay muchas especies. Al parecer, en este brote la primera infección se registró en una familia dedicada a producir en la selva carbón vegetal. Se está investigando, pero llevará algún tiempo. Se produce una epidemia como ésta de Ebola cuando se unen unas ciertas circunstancias que en este caso son pacientes ingresados en hospitales con condiciones de higiene básica muy pobres.

P. ¿Cree que el virus Ebola que infecta a personas es el mismo que infecta a animales, o será una versión como sucede con el sida, que tiene un virus en simios (VIS) y otro en humanos (VIH)?

R. Yo esperaría que fuera exactamente el mismo virus, porque, por la experiencia que tenemos de los años setenta en Zaire y en Sudán, la epidemia, de altamortalidad, se acabó y no se transmitió a otras generaciones. Esto me hace pensar, aunque todavía es especulativo, que el reservorio es un animal y que el virus no está bien adaptado a humanos, muy al contrario de lo que sucede con el VIH, que está muy bien adaptado y puede estar en las personas 10 o 15 años.

P. ¿Es exactamente la misma cepa ahora que la que usted identificó en 1976?

R. A primera vista parece que sí, que es la misma cepa, la más virulenta, pero antes de estar seguros hay que hacer estudios de biología molecular.

P. ¿Por qué es tan dificil desarrollar vacunas o medicamentos contra estos virus?

R. La mayoría de las enfermedades víricas no se pueden curar por el momento. En el caso concreto del Ebola, además, la gente afectada en el pasado estaba en áreas remotas, como Zaire y Sudán, y no ha habido oportunidad prácticamente de probar medicamentos. En cuanto a una vacuna, el desarrollo sería extremadamente costoso y, dado que sólo ha habido hasta ahora algunos brotes, no ha habido mucho interés en intentarlo.

P. ¿Es difícil alertar a la población contra una epidemia como ésta en un país como Zaire?

R. Se pueden hacer buenos programas de prevención y tenemos una buena experiencia, por ejemplo, con el programa de prevención del sida, que ha funcionado bien en Zaire. En este caso, el programa urgente de prevención del Ebola está funcionando; además, la población está muy preocupada y asustada. El problema es la extrema pobreza del sistema de salud de este país. Zaire está atravesando una profunda crisis económica, política y social.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 29 de mayo de 1995