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Soledad Sevilla expone la memoria de la geometría

La pintora revisa en el Retiro madrileño 20 años de una obra "cálida y poética"

La pintora Soledad Sevilla (Valencia, 1944) hizo ayer un recorrido circular por 20 años dé trabajo artístico dominado por la geometría y la emoción. Memoria 1975-1995 es el título de la exposición que permenecerá hasta él 23 de julio en el palacio de Velázquez, del Retiro madrileño, con 40 pinturas, 20 dibujos y cuatro instalaciones. "El público identifaca las lineas y las tramas con frialdad pero yo lo veo cálido y poético, ya que intento transmitir emociones, primero al cuadro y después al espectador", declara la artista.Las series y elcolor son otros aspectos de su obra.

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"Siempre he sido independiente en el arte", decía ayer Soledad Sevilla mientras recorría 20 años de su trabajo en los grandes espacios blancos del palacio de Velázquez. Momentos después explicaba a la ministra de Cultura, Carmen Alborch, las distintas etapas de unas propuestas que se inician en los años setenta.El lenguaje geométrico y abstracto de Soledad Sevilla comienza con sus investigaciones en los seminarios del Centro de Cálculo de la Universidad Complutense de Madrid y con el grupo de artistas geométricos (Sempere, Alexanco, Delgado, Yturralde, Asins, Teixidor y otros). "Empecé con unas propuestas más normativas cuando ya casi no interesaban, pero era lo que tenía ganas de hacer, quizá como reaccion a las enseñanzas de la Escuela de Bellas Artes, que limitaban la libertad artística. Me decanté por un arte tecnológico pero con una carga sentimental y poética. Nunca me he considerado una persona fría y racional".

Línea y trama

El montaje de la exposición, planteado por las comisarias Rosa Queralt y Mar Villaespesa, organizada por el Centro Nacional de Exposiciones, con espacio de Roberto Luna, producción de BNV, SL, y un presupuesto de 35 millones de pesetas, agrupa estas primeras series basadas en las investigaciones con la línea y la cuadrícula. Soledad Sevilla dice que hay algunos elementos que enlazan con la instalación Que su cante me lastima, con un centenar de zorzales disecados en una tela metálica, una de las cuatro instalaciones de la muestra.

La estancia de dos años en Estados Unidos modifica los planteamientos de sus ritmos y variaciones para buscar sus propias raíces. Surgen sus series mas conocidas sobre Las meninas, La Alhambra, Los toros y Vélez Blanco a lo largo de los ochenta y noventa, donde la línea es menos visible y aparece la atmósfera, mientras que alrededor el arte sólo es figurativo y neoconceptual. "Cada serie tiene que encontrar su colorido", dice la pintora.

Rosa Queralt señala que han querido hacer una exposición sin demasiadas obras y limpia, sobre espacios blancos y capacidad de síntesis. "Proponemos un paseo leve y placentero, sin atosigar al espectador, de acuerdo con unas obras que definen una corriente ascética y mística, que transmite energía espiritual". En su opinión, la pintora necesita "del rigor y la geometría como elemento mental para contrarrestar un gran apasionamiento".

Las otras tres instalaciones, en los extremos del palacio, tienen como referencias la lluvia, el fuego y el humo sobre unos estanques. "En las instalaciones no tengo una línea determinada; trabajo a partir del espacio o del proyecto. Utilizo el humo, el fuego y el agua en movimiento", declara Soledad Sevilla. Para Rosa Queralt, "trabaja con cosas sencillas y cotidianas, con motivos de la naturaleza, sensoriales y emotivos a partir de vivencias y con los sentidos a flor de piel".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 26 de mayo de 1995