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Granada sucumbe a los encantos del Womad 95

El argelino Cheb Khaled actuó anoche en la clausura del festival de música étnica

Granada sucumbió ayer de nuevo a los encantos del Festival Womad 95. La expectación ante la presencia en la ciudad de Cheb Khaled, el máximo exponente de la música raï argelina, y las actuaciones de Suzanne Vega, los Master Musicians of Jajouka y Remi Ongala conquistaron al público. Alrededor de unas 15.000 personas han pasado por el certamen desde el viernes. Womad se clausuró de madrugada, aunque antes de lo previsto por problemas entre los ayuntamientos de Granada y Armilla.

Cheb Khaled subió al escenario en tomo a las doce de la noche, en un ambiente cálido y propicio, para disparar su raï bailable y rítmico que está arrasando en media Europa. Sus problemas con los integristas argelinos, la muerte a manos de éstos de su amigo el cantante Cheb Hasni, y la mayor sensibilidad andaluza hacia la cultura árabe, fueron el abono para que la expectación se extendiera por todo el recinto. Cheb Khaled llegó con unas discretas medidas de seguridad y enseguida consiguió. que el público se pusiera a bailar. Sin embargo, el final del festival fue más acelerado de lo que se pensaba. Problemas entre los ayuntamientos de Granada, organizador de los actos, y de Armilla, dentro de cuyo municipio queda el recinto que ha acogido el Womad, hicieron que la clausura se adelantara a las dos de la madrugada, varias horas antes de lo previsto. Ello, ocasionó que las actuaciones se produjeran, en el último tramo, de forma simultánea en los dos escenarios y no alternativamente como estaba programado.

Multirracial y caluroso

Las actuaciones de ayer comenzaron a media tarde en, un ambiente multicolor, multirracial y caluroso que hizo que el grueso de los espectadores, unos 8.000, fuera llegando a medida que caía la noche, coincidiendo con una de las estrellas, Suzanne Vega.

Sin embargo, desde que se inició, la segunda y última jornada del certamen, que por primera vez se ha celebrado en Andalucía, no cesaron las sorpresas. Una de las revelaciones fue la colombiana Totó la Momposina quien, acompañada esencialmente de percusiones, mostró el grito mágico de una América Latina profunda El zaireño Remi Ongala, otro de los esperados, se encargó de despertar de su resaca a los miles de espectadores que apenas habían dormido unas horas desde la última actuación de la noche anterior, que concluyó cerca de las seis de la mañana.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 21 de mayo de 1995