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Reportaje:

Los astrónomos, a punto de encontrar planetas alrededor de otras estrellas.

Los cuerpos celestes oscuros deben completar la visión del universo

Los astrónomos creen estar "a punto" de empezar a descubrir planetas en órbita de las estrellas normales, semejantes al Sol, alrededor del cual gira la Tierra. Aunque el universo se muestra cada vez más grande y complejo a medida que los instrumentos para escudriñarlo se perfeccionan, el Sistema Solar sigue siendo el único existente para los habitantes de la Tierra. Y las leyes de la estadística indican que esto no debe ser así, pero ¿dónde están los planetas?Ésta no es una pregunta cualquiera, porque, entre otras cosas, descubrir sistemas planetarios además del terrestre indicaría la posibilidad de que exista vida en algún otro lugar del universo. "Contestaría preguntas básicas, como la de si estamos solos aquí, y completaría la revolución copernicana", señala Robert Brown, del Instituto del Telescopio Espacial, en Baltimore (EE UU). "Pondría la Tierra en su contexto", remacha.

El problema es que los planetas no lucen como las estrellas. Júpiter, por ejemplo, emite sólo un fotón de cada 1.000 millones que recibe del Sol. Son, por tanto, muy difíciles de observar. "Hay dos formas de buscarlos, una indirecta y otra directa", explica Brown. En la indirecta se observa el movimiento de la estrella influido por el del planeta, mientras que en la directa se intenta aislar la luz que procede del planeta. Para ello hacen falta instrumentos de muy alta resolución, y a Brown le gustaría que al telescopio espacial Hubble, que será dotado de una nueva cámara en 1999 que podría empezar a resolver la cuestión, le sucediera otro telescopio que dispusiera de interferómetros. Algo que todavía está en discusión.

El tema de los compañeros estelares, como les llamaron los astrónomos que discutieron la búsqueda de planetas en la reciente reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, en Atlanta (EE UU), no se limita a los planetas, sino también a cuerpos intermedios entre estrellas y planetas, como las enanas marrones, e incluye el origen de las estrellas. "Por ahora está fuera de nuestro alcance", afirma Dana Backinan, del Franklin & Marshall College (Pensilvania). "Estamos casi seguros de que los planetas son compañeros habituales de las estrellas normales. Si miramos nuestro, Sistema Solar parece claro que los planetas. surgen de discos de restos estelares que, rodean una estrella en formación. Lo que no sabemos es cómo este material se concreta en planetas y con cuanta frecuencia".Discos de acreción

Pero la teoría de que estos discos de acreción deben ser numerosos no está siendo ratificada por las observaciones. Se han encontrado en estrellas como Beta Pictoris y Vega, pero Backman y su equipo han hecho recientemente un barrido de 50 estrellas jóvenes y no encontraron restos estelares alrededor de ninguna. En cuanto a planetas, sólo existen dos candidatos a tenerlos, la estrella Alfa Centauro y otra situada a 12 millones de años luz de la Tierra. Esto lleva a Backnian a afirmar que los planetas no son necesariamente el fruto natural o común de la formación de estrellas.

Andrea M. Ghez, de la Universidad de California (Los Ángeles), también cree que las cosas son más complicadas. En sus estudios de estrellas en formación ha observado que muchos son sistemas binarios (dos estrellas cercanas) y que esta estructura tiende a romper la distribución uniforme del gas que daría lugar al disco de acreción y a hacer más difícil la formación de planetas. Sus datos indican que esto pasa en el 75% de las estrellas similares al Sol. También cree que muchas de las estrellas de más edad tuvieron en_su juventud una estrella compañera que terminó por desaparecer y esto explicaría la ausencia de planetas.

Y Thierry Forveille y Ben M. Zuckerman, trabajando con el radiotelescopio de Pico Veleta (Granada), han deducido que la existencia de planetas gigantes gaseosos, como Júpiter y Saturno, es bastante extraña porque en estrellas jóvenes semejantes al Sol no encuentran la cantidad de hidrógeno y de helio que contiene su atmósfera y que tuvieron que restar del Sol. Incluso aventuran que puede ser un caso único que además habría servido para proteger a la Tierra de las colisiones cósmicas que hubieran impedido que floreciera la vida aquí.

Los astrónomos creen que deben existir cuerpos intermedios entre estrellas y planetas (Júpiter, el planeta gigante es 80 veces menor que la estrella más pequeña conocida). Son las enanas marrones, de escasísima luminosidad. Algunos cosmólogos postulan que estos cuerpos, en gran número, constituirían la respuesta a la masa que se echa en falta en el universo, la materia oscura galáctica, nada menos que un 90% del total. "Si están ahí, vamos a poder observarlas en menos de cinco afios", afirma Todd Henry, del instituto del Hubble.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de marzo de 1995