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CARTAS AL DIRECTOR

Tristeza y asombro

He leído con tristeza y asombro en EL PAÍS del día 10 de febrero un artículo de Antonio Elorza en el que se acaba calificando la actuación del ministro Belloch como la de "un político fascista". Con tristeza porque muestra cómo el grado de violencia y satanización clima político llega hasta intelectuales de izquierda que normalmente han venido siendo capaces de anteponer el razonamiento al calificativo y de distinguir en medio del griterío.Y con asombro, porque Belloch es manifiestamente un político demócrata y un hombre de izquierdas, no sólo en las palabras sino en su actuación política. Conviene recordar el importante abanico de reformas progresistas que está llevando a cabo en el área de Justicia (L.O del Poder Judicial, Jurado, Código Penal, Leyes de Enjuiciamiento, Justicia Gratuita, etcétera). Pero, sobre todo, que en el momento actual es una de las claves del intento de hacer frente a la corrupción y retomar facetas del Estado de Derecho no siempre suficientemente defendidas con anteriordad desde el Ministerio del Interior. Y ello aunque determinadas. decisiones puedan ser consideradas por algunos como negativas para el propio Gobierno o para antiguos responsables de ese Ministerio.

En este sentido, la detención de Roldán es un importante éxito no sólo para el ministro bajo cuya dirección se ha producido, sino, sobre todo, para el sistema democrático en su conjunto, que no se podía permitir tener un prófugo de tal entidad, y por eso está en la cárcel. Por cierto, juzgable de cuanto le quieran acusar los jueces y hablando sin parar.

La izquierda ha de ser por definición crítica y autocrítica. Lo que no puede es desconocer la realidad.- diputado socialista, miembro de la Comisión de Justicia e Interior.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 13 de marzo de 1995