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Crítica:FLAMENCO: JORNADAS DE FUENLABRADA
Crítica

La grandeza del cante

Domingo Ortega vive en Fuenlabrada, aunque es jerezano. Triunfó. Triunfo legítimo, pues bailó muy bien, no sólo por derecho, sino con autoridad. Y esto es importante en un joven de 25 años no muy conocido.Se le concerá pronto si sigue en esta línea de rigor y autoexigencia, porque hace un baile muy serio en el que, aun siendo los pies punto de referencia fundamental, no olvida los quiebros del cuerpo, el juego de cintura, los brazos y manos. Un bailaor muy notable.

Notable también es María Vivó, aunque no fue esta noche la mejor de su arte porque sustituía a Merche Esmeralda y todo se tuvo que improvisar un poco. Pero la Vivó tiene genio, garra, y dejó constancia de ello.

El cante corrió a cargo de Diego Clavel, por quien no parecen pasar los años. Su poder, su capacidad para ligar tercios que parecen imposibles, tienen difícil parangón con lo que hoy estamos habituados a escuchar. Oírle, por ejemplo, la siguiriya de cambio del señor Manuel Molina, verle con las dos manos crispadas sobre el pecho, es siempre un testimonio cierto de' la grandeza del cante.

XI Jornadas de Fuenlabrada

Cante: Diego Clavel. Toque: Fernando Rodríguez. Baile: María Vivó, Domingo Ortega. Fuenlabrada (Madrid), 11 de marzo.

Clavel se halla en la madurez y utiliza el prodigioso instrumento de su voz con creciente flexibilidad, acudiendo más a los bajos, enriqueciendo tonos y cantando más sabiamente, con la sobria guitarra de Fernando Rodríguez.

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