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El nuevo catálogo de inscripciones latinas obligará a rehacer la historia antigua de España

La obra presentará 20.000 textos en lugar de los 6.000 de la aparecida en 1869

Es una obra digna de un Diderot, un D'Alambert o un Buffon. De hecho, ja edición original la concibió y alumbró otro sabio con mayúscula, el historiador alemán Theodor Mommsen (1817-1903). El Corpus Inscriptionum Latinarum, en 27, volúmenes (seis metros de estantería), es una colección o mejor dicho la colección de todas las inscripciones la del mundo romano. Describe y documenta las inscripciones en cualquier soporte (piedra, bronce, hierro) y es, como la arqueología y las' fuentes literarias, una herramienta esencial para el estudio de la historia antigua. Del volumen II, dedicado a Hispania y aparecido en 1.869 con 6.000 inscripciones, ha comenzado, a publicarse una nueva edición que recogerá 20.000 inscripciones y obligará, según los especialistas, a reformular la historia antigua de la Península.

"Con la nueva edición del volumen de Hispania, el historiador español va a disponer de un arma organizadísima, como no la había tenido nunca", subraya el catedrático de Latín de la Universidad de Barcelona Marc Mayer, director de esa edición con otros dos eruditos de fama internacional, Géza Alföldy y Armin U. Stylow. "Cuando esté acabado será. el momento de hacer una nueva historia antigua de España"."El cambio con respecto a la edición de 1869 [que tuvo un suplemento en 19621 es brutal", prosigue. "Desde entonces los hallazgos de inscripciones se han multiplicado por tres, y no es sólo un aumento cuantitativo, sino cualitativo: se han añadido, por ejemplo, los bronces de Andalucía, donde están inscritas las leyes municipales y los decretos del Senado" (es decir, que son copias directas de de cretos del Senado de Roma, las únicas que se conservan, en las provincias del Imperio).

De la trirreme a Tortosa

Sobre la base de las inscripciones se descubre que una ciudad antigua no estaba donde se creía, o que era más o menos importante. Y también los orígenes de los grandes personajes, sus movimientos en el mundo romano, sus carreras militares y sus progresos sociales y políticos. Una inscripción en un mosaico en Itálica atestigua, por ejemplo, que la familia del emperador Trajano estaba arraigada en esa ciudad desde tiempos de la República, mucho antes de lo que se creía. La inscripción funeraria del marino de guerra Lucio Domicio Liberal, en Tortosa, recoge uno de los escasos nombres de navío que han llegado hasta nosotros: la trirreme Marte, en la que sirvió. El hombre era de Córcega, sirvió en la flota anclada en Ravena y fue a morir a Tortosa: una carrera que dice mucho de la movilidad geográfica de la época. Otra inscripción de Tortosa, la de Marco Salustio Félix da prueba de una práctica común, los colegios funeralicios: la gente pagaba una cuota y si morían lejos de casa (como M. S. Félix), pues les hacían un monumento en su tierra.

El Corpus Inscriptionum Latinarum (CIL) lo editan las Academias de Ciencias de Berlín y Brandemburgo, El plan de la obra incluye 27 volúmenes (350.000 inscripciones) que van siendo revisados periódicamente.

"El CIL es la obra epigráfica [la epigrafía es la ciencia que estudia las inscripciones] más importante jamás realizada", subraya Mayer.

Un primer fascículo del volumen de Hispania, el correspondiente a la parte meridional del Convento -demarcación jurídica romana dentro de las provincias- Tarraconense (Valencia-Tortosa) y con más de 800 inscripciones, acaba de aparecer. El segundo, dedicado a la zona de Córdoba, aparecerá en mayo. Los demás seguirán al vertiginoso ritmo propio de este tipo de trabajos científicos y se prevé que el volumen esté completo para el año 2005 o 2006. Los puntos, de redacción son Múnich, Heidelberg y Barcelona.

Sin duda, para el profano, Inscriptiones Hispaniae Latinae, editio altera, pars XIV, fasciculus primus, que es el titulito del segmento de la obra que acaba de ver la luz, puede parecer una producción editorial bastante críptica. Como todo el corpus, está escrita íntegramente en. latín, hasta el punto de que la casa editora figura con sedes en Berolini-Novi Eboraci (Berlín-Nueva York) y a las microfichas se las denomina bratteolae photograficae. Cada inscripción está localizada y descrita, apuntada y completada.

Veamos un ejemplo de un pedestal de estatua de Sagunto: Parallelepipedum lapidis calcarii fusci a sinistra mutilum, 59 x 166 (paralelepípedo de piedra caliza oscura mutilada en el lado izquierdo). "C[aio]Voconio-C[aio]-f[ilio] Gal[eria]-Placido-aed[ili] IIviro-II-flamini-II quaestori Saliorummagistro".Es decir, "Cayo Voconio, hijo de Cayo, de la tribu Galería, de sobrenombre [cognomen] Plácido, edil, alcalde, flamen [sacerdote], cuestor -administrador de las finanzas municipales-, jefe de la custodia de los salios [colegio sacerdotal muy antiguo], magistrado".

"Lo que tenemos aquí", explica Mayer, "es la carrera política entera de un personaje, Cayo Voconio, pariente del gran amigo de Plinio el Joven. Su estatua estaba arriba, y era seguramente de bronce".

A la inscripción se le aporta en el catálogo toda la referencia bibliográfica y todas las variantes de lectura. "Es una edición muy honesta: hace el caldo, lo sintetiza en un cubito Avecrem y lo pone a disposición del estudioso para que él vierta de nuevo el agua y obtenga la sopa", explica de manera didáctica Mayer. Todas las referencias han sido cruzadas por ordena dor. El libro incluye fotografías del 10% de las inscripciones, y el conjunto entero en formato de microfichas.

La llave de la historia

"Como se ve, el catálogo es la llave de la historia antigua, de su reconstrucción", señala Mayer. "La historia antigua de cualquier país sólo puede montarse basándose en tres recursos: las fuentes literarias (que tienen la limitación de que son eso, literarias), la cultura material, que es estudiada por la arqueología y precisa dataciones y complejos sistemas científicos, y la epigrafía, el estudio de las inscripciones, en las que la antigüedad nos habla directamente. La arqueología puede descubrir una ciudad maravillosa, pero si no aparece la inscripción con su nombre vas frito, nunca sabrás con seguridad qué ciudad es. La inscripción es un documento que llega sin manipular, y es indispensable: ¡ay de aquel que no sea capaz de enteriderla!, porque estudiará una antigüedad muda, o que han interpretado los demás".

Lectura directa del pasado

Las inscripciones romanas tienen como soporte pedestales de estatuas, estelas funerarias, placas (de mármol o bronce -normalmente, con función jurídica-), grandes monumentos (arcos, acueductos) o altares de dioses. También pueden ser grafitos sobre cerámica o escritos directamente sobre paredes (anotaciones sensatas u obscenas). "Lo que arroja Más información es siempre el pedestal honorífico o el bronce", señala el epigrafista Marc Mayer. "Pero o más abundante es la inscripción funeraria, que aporta datos sobre estructura social y onomástica". En general, al ciudadano de a pie, lo de la epigrafía -el Corpus Inscriptionum Latinaram e incluso las Inscriptiones Hispaniae Latinae- le trae al pairo, si no le causa un profundo horror a lo desconocido. Mayer contraataca: "La epigrafía es apasionante. La gente se asusta por el latín, que le parece una lengua mistérica. Paradójicamente, las inscripciones son el elemento más fácil de interpretar del mundo antiguo. Aquí lees directamente, mientras que un fragmento de cerámica, por ejemplo, es mucho más difícil de entender". Mayer señala algunas aportaciones espectaculares de la epigrafía, como la, datación, hecha precisamente por Alfoldy, del acueducto de Segovia. El experto leyó en los agujeros. que dejaron las letras inscritas en el monumento la dedicatoria a Trajano..

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 21 de febrero de 1995

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