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El presidente no quiso tocar la carraca en un acto folclórico

Las malas noticias procedentes de España aguaron a Felipe González el acto cultural al que asistía el jueves en Managua. Al término de su primer día de visita a Nicaragua, el jefe del Gobierno asistió a un espectáculo folclórico en el teatro Rubén Darío de Managua, invitado por la presidenta Violeta Barrios de Chamorro. De todos los asistentes, González fue el único que no tocó la carraca.Al final del acto, cada espectador recibió una carraca con la que debía acompañar los últimos bailes de la compañía. Chamorro, los ministros nicaragüenses y los dos españoles, Javier Solana y Javier Gómez Navarro, y todo el patio de butacas del teatro empuñaron el instrumento. González se abstuvo.

Apenas habían transcurrido dos horas desde que el ex secretario de Estado para la Seguridad Rafael Vera había ingresado en la cárcel y el presidente del Gobierno quería evitar, como explicó luego un miembro de su séquito, que se le fotografiara en una actitud que pudiera interpretarse como frívola.

Cuando acabó el acto, Chamorro se deshizo en elogios de su huésped español, al que impuso la más alta distinción nicaragüense, la Gran Cruz del General José Dolores Estrada. Recibir esa condecoración, le contestó González, le llenó "de orgullo personal como español y como responsable político".

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