Reportaje:

Los jueves... paella

Guía para sobrevivir y disfrutar en los comedores universitarios

Los horarios, y las distancias, obligan a los estudiantes a permanecer en los campus muchas, horas. La cafetería o el comedor se convierte en un lugar tan frecuentado por los alumnos como las aulas mismas. Y esto puede resultar una tortura. O no. Depende del restaurante universitario elegido. Ahí van unos cuantos.

Los más deportivos

Bar del Paraninfo, en la Ciudad Universitaria. Nada mejor que comer viendo algún partido. Es uno de los rincones preferidos por los universitarios veteranos, Lleno de deportistas y aficionados en general. También acude mucho espectador.

Polideportivo de la Autónoma. En los últimos meses se ha puesto de moda, y todos los días hay que guardar cola para coger mesa. Los platos combinados llevan el nombre de otras universidades: Alcalá, Salamanca, Complutense, Autónoma, entre otros. Los alumnos destacan la fabada que hacen. Las chicas copan el mirador del restaurante; que da directamente a una piscina repleta de cachas.

Para 'gourrnets'

Escuela Superior de Agrónomos, de la Universidad Politécnica, en el campus de Moncloa. Comentan los estudiantes que es donde mejor se come. Un dato avala esta opinión: los trabajadores de la universidad optan por el menú de esta escuela. Siempre hay cola. Los jueves siempre cae paella. También en la Ciudad Universitaria, la buena fama avala a la Escuela Superior de Telecomunicaciones.

Otro de los comedores universitarios especiales para universitarios con paladar es el restaurante del rectorado, en Cantoblanco. El más selecto de toda la Autónoma. Los universitarios aprovechan para hacer manitas. Es conocido como el bar de los poetas. También los platos que sirven, según el criterio de los universitarios, son los mejores.

Con clase

Derecho de la Complutense. Amplio; con camareros; con manteles: con estilo, vamos. Insólito en el campus. El menú es algo mejor que el del resto de las facultades. Hay estudiantes de todo tipo, claro, pero sólo en Derecho se encuentra ese alumno vestido como de colegio de pago. Atención. El juez Baltasar Garzón Come de vez en cuando allí. En la planta segunda de la facultad existe una cafetería chic muy frecuentada.

En la Autónoma, el bar de la Facultad de Derecho es conocido por Beach Pit, el resturante de la serie de televisión Sensación de vivir. Es el más pijo del campus, según aseguran los alumnos de otras facultades. Grande y espacioso. El menú del autoservicio, a 525 pesetas, es infame. La paella, pastosa -servida en jueves, según la inveterada costumbre universitaria-, y el pescado rebozado, incomible. Los dulces se salvan. Ambiente muy de ligoteo. "Ya sabes, la chica de primero que es guapa siempre se siente atraída por un futuro abogado con mucho porvenir, como es mi caso", dice sin ningún rubor Óscar, de 22 años.

Con encanto

Filología Hispánica, de la Complutense. Ideal para los que quieran practicar idiomas. Siempre hay gente extranjera que aprende español. Atmósfera, por lo tanto, cosmopolita. Y atractiva. Las escasas mesas y la afluencia de público favorece la comunicación, ya que uno se sienta donde encuentra una silla libre. Unos grandes ventanales, los camareros que sirven las mesas y los manteles blancos de papel confieren al restaurante cierta clase. Los americanos que estudian español no entienden cómo no instalan un autoservicio. Mucho libro en las barras.

Biológicas de la Autónoma: ambiente desenfadado. Lleno de ecologistas. Sobre las mesas se cuecen manifestaciones, marchas y actos de protesta. "Aquí es donde conspiramos contra el sistema", dice un alumno de cuarto curso. Además del típico menú de autoservicio, los estudiantes disponen de un invento revolucionario: una máquina automática de espaguetis, que sirve platos de pasta por 290 pesetas.

El bar de Económicas de la Autónoma es pequeño y muy animado por las tertulias. Es uno de los bares de mejor fama entre los alumnos. Los jueves, lleno absoluto: la paella, para variar, tiene la culpa. Una crítica: la tortilla tiene poco huevo. El más serio, pero uno de los que tienen más vidilla, como dicen los alumnos de Cantoblanco, es el de Psicología. Amplio y con un servicio de camareros muy atento. Los alumnos aprovechan la hora de la comida para concretar seminarios, ponencias y para abordar el tema de los nuevos planes de estudio.

Los masificados

Periodismo de la Complutense. Uno de los bares estrella de este campus, aunque tiene más aspecto de hangar que de cafetería. Abarrotado siempre. Cuando las mesas son insuficientes -lo que ocurre casi siempre- los alumnos se sientan en el suelo. Los estudiantes critican el abuso de fritanga. Merece la pena por el ambiente.

Ciencias de la Autónoma: uno de los más masificados. Díficil conseguir una mesa a la hora de comer. Es cuestión de suerte y de paciencia. Las partidas de cartas se prolongan durante la sobremesa.

Destaca el bocadillo de lomo, "aunque las lonchas parezcan papel de fumar" critica Íñigo Andrés, de Físicas.

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