_
_
_
_
DROGODEPENDENCIA: TERAPIA FARMACOLÓGICA

Admitido en EE UU un nuevo medicamento que reduce a la mitad la reincidencia del alcohólico

La naltrexona, un medicamento antagonista opiáceo utilizado habitualmente en los tratamientos para combatir la adicción a la heroína, puede ser empleada ahora en EE UU contra el alcoholismo. El organismo que regula en este país los productos farmacéuticos y alimentarios (FDA) dio luz verde al nuevo uso de la medicina el pasado 30 de diciembre.Desde que en 1948 surgió un preparado llamado Antabuse, que provoca naúseas al beber alcohol, no se aprobaba en EE UU un producto destinado a reducir la dependencia del alcoholismo.

El permiso de la FDA se ha basado en dos estudios diferentes, uno llevado a cabo por el Instituto de Abuso del Alcohol (NIAAA) y otro a cargo de DuPont Merck, el laboratorio fabricante de la medicina. En los dos se ha comprobado que la naltrexona, que no es una cura para el alcoholismo, reduce a la mitad el índice de reincidencia en los bebedores y disminuye la ansiedad hacia el alcohol y su consumo. La sustancia opiácea funciona bloquean do los receptores que permiten al alcohol, la heroína y otros narcóticos provocar efectos en el organismo humano. Con su administración controlada se evita que los afectados respondan al deseo de beber y que de sarrollen la euforia que produce la bebida.

En la primera investigación, dirigida por médicos de la Universidad de Pennsylvania, se estudió el comportamiento de 70 hombres dependientes del alcohol. El 23 % de los que tomaron naltrexona reincidió en la bebida durante el periodo de tratamiento, comparado con el 54% de los que había ingerido un placebo. Un 50 % de aquellos que bebían durante el estudio siguió haciéndolo después, frente al 95 % de los pacientes que no tomó naltrexona.

La segunda investigación, a cargo de expertos de la Facultad de Medicina de Yale, se hizo sobre 104 hombres y mujeres durante 12 semanas. Los que tomaron naltrexona consiguieron evitar la reincidencia en una proporción doble de aquéllos a los que no les fue proporcionada. A la espera de conocer con más detalle las reacciones, se sugieren tratamientos de entre tres y seis meses. La naltrexona puede perjudicar al hígado en dosis altas. Otros efectos secundarios pueden ser los de alterar el sueño y provocar ansiedad, nerviosismo, dolores de cabeza y musculares y náuseas.

Los especialistas españoles ya conocían la existencia de estos estudios estadounidenses, aunque en España, donde se calcula que hay unos 3,5 millones de alcohólicos, este tipo de tratamientos en relación con el alcoholismo son experimentales. La naltrexona se utiliza, sin embargo, con cierta frecuencia en. el tratamiento de los adictos a la heroína, siempre como refuerzo en programas de desintoxicación.

El NIAAA subraya que el producto no es un remedio mágico, pero cree que puede abrir una nueva etapa en el tratamiento farmacológico del alcoholismo, si se combina con un programa eficaz contra la dependencia de la bebida. Más de 15 millones de norteamericanos, el 6 % de la población de EE UU, está afectada por el problema, que tiene además serias repercusiones económicas: una estimación realizada en 1990 atribuía al alcoholismo unos costes anuales de 100.000 millones de dólares (13 billones de pesetas), el 70% a cuenta del descenso de productividad.

Regístrate gratis para seguir leyendo

Si tienes cuenta en EL PAÍS, puedes utilizarla para identificarte
_

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_