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Oslo exigirá explicaciones a Moscú por el escándalo

Un portavoz de la Embajada rusa en Noruega reconoció ayer haber recibido en el pasado mes de diciembre una comunicación del Ministerio de Asuntos Exteriores noruego en la que se anunciaba la realización de las pruebas con misiles en el marco de un programa de investigación científica de rutina. El portavoz dijo también que dicha información había sido puntualmente transmitida a su Gobierno. Oslo va a pedir explicaciones a Moscú por el incidente.

Todo ello ha dado pie para que los comentaristas políticos noruegos hayan sugerido que el episodio pudo haber sido utilizado, en momentos en que la popularidad de Borís Yeltsin alcanza sus cotas más bajas a causa de la guerra con Chechenia, para motivar el espíritu nacionalista ruso, al amparo de un posible ataque exterior. Menos creíble es que las comunicaciones entre la Embajada rusa en Oslo y el Kremlin no hubieran funcionado como corresponde.

El Gobierno noruego ha considerado con seriedad la reacción rusa y el Ministerio de Asuntos Exteriores solicitó una reunión con el embajador ruso en Oslo y también del embajador noruego con el ministerio en Moscú. El Parlamento noruego abordó ayer este asunto y el Ministerio de Defensa confirmó que se trataba de un cohete lanzado en el marco de un acuerdo de cooperación con la NASA,

En Washington se acusó ayer recibo de las declaraciones de Yeltsin y se evitó dramatizar. El presidente Bill Clinton estaba "al corriente de los comentarios" de su homólogo, ruso, que no le informó de la alarma, según un portavoz de la Casa Blanca. "Por lo que sabemos no creemos que la cosa hiciera necesario" usar el famoso teléfono rojo. Tampoco se consideraba pertinente un comentario presidencial.

Clinton y Yeltsin anunciaron en enero de 1994 que Estados Unidos y Rusia dejaban de apuntarse mutuamente con sus misiles nucleares.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 27 de enero de 1995