El Papa condena el control de natalidad en Filipinas
El Papa condenó ayer enérgicamente el control de natalidad y la injusticia social en Filipinas durante su tercer día de visita en Manila. En una reunión con los obispos filipinos, Juan Pablo II instó a éstos a oponer su resistencia contra quienes "traman contra el esplendor de la sexualidad y la vida humana". "Cuando poderosos intereses fomentan políticas que van contra la ley moral inscrita en el corazón humano, están ofendiendo la dignidad del hombre, y al hacerlo están socavando los fundamentos mismos de la sociedad". Por tanto, añadió, "la Iglesia no puede sino oponerse frontalmente a todas las medidas que de alguna forma se orientan a fomentar el aborto, la esterilización y también la contracepción".Los comentarios del Pontífice están claramente dirigidos a reforzar la autoridad de los obispos filipinos, que mantienen una dura batalla contra el Gobierno del presidente Fidel Ramos por su apoyo a la planificación familiar. La Iglesia católica filipina ha acogido con profundo malestar los esfuerzos del Gobierno para controlar el alto índice de natalidad del archipiélago mediante la difusión de métodos anticonceptivos y la promoción de los condones con objeto de combatir el sida. El aborto es ilegal.
En su discurso a los obispos, el Papa también subrayó las injusticias de la sociedad filipina y la pérdida de los valores tradicionales en un país donde la brecha entre ricos y pobres crece cada vez más. "Demasiadas familias no tienen tierra que cultivar ni casa donde vivir y demasiada gente carece de empleo y de servicios básicos", afirmó.
Esta preocupación social de Juan Pablo II se manifestó. también en la misa que celebró junto a la bahía de Manila, a la que asistieron, según las cifras oficiales, un millón de personas. El Papa tuvo un recuerdo para las víctimas del volcán Pinatubo, cuya erupción en 1991 causó 800 muertos.


























































