El nuevo Plan de Residuos Radiactivos alarga 10 años la vida de las nucleares españolas

El 1,1% de la factura eléctrica seguirá dedicándose a la basura atómica hasta el 2004

El nuevo Plan General de Residuos Radiactivos contempla, por primera vez oficialmente, que la vida media de central nuclear sea de 40 años. Los tres planes anteriores fijaban como única opción los 30 años. Además, este cuarto plan, presentado ayer en el almacén de residuos radiactivos de El Cabril (Córdoba) por Alberto Lafuente, secretario general de Energía, estima en 1,23 billones de pesetas los costes de gestión de esta basura atómica - principalmente de la producida por las nueve centrales en funcionamiento- en los próximos 55 años. Para cubrir esas inversiones, los españoles seguirán pagando un recargo del 1,1% de la factura eléctrica hasta el 2004.

En este particular calendario para gestionar los desechos más peligrosos de cuantos se generan actualmente, el año 2000 es una fecha clave. Alberto Lafuente, secretario general de Energía, que presentó ayer este cuarto plan, al que dió luz verde el Consejo de Ministros del pasado 9 de diciembre, indicó, que en torno al 2000 se conocerá el abanico de emplazamientos idóneos para establecer un almacén temporal -unos 40 años- de residuos radiactivos de larga vida.El principal criterio para elegir esa ubicación es la seguridad. Según las previsiones de ENRESA (Empresa Nacional de Residuos Radiactivos), tendría que estar funcionando entre el 2003 y el 2013. Esa misma localización, sólo que en el subsuelo, podría albergar el almacén definitivo de estos desechos, que debería estar listo para el 2020. El emplazamiento es para pensárselo bien, porque estos residuos procedentes de centrales nucleares tendrán una radiactividad peligrosa hasta, más o menos y dependiendo de análisis, el año 22000.

Los contenedores metálicos para almacenar en seco en las centrales -principal alternativa a las piscinas que comienzan a saturarse- no entrarán en funcionamiento hasta dentro de cinco años.

Modelo francés

Lafuente insistió ayer en que lo más novedoso de este plan es que determina que una ley marcará el proceso de selección de en qué parte de España se creará ese cementerio radiactivo."Seguimos así el modelo, - francés; queremos garantizar de esa forma la mayor transparencia y participación para esa ubicación". Vino así a, despejar las dudas sobre el grado de secretismo con que ENRESA va a proyectar la construcción de esa crucial instalación.

Ahora hay ya una lista de 36 "áreas favorables" en territorio peninsular español. "Sería deseable que esa ley esté promulgada antes de dos años", añadió. el secretario general. "Es un objetivo muy ambicioso, porque se necesita un nivel de ^madurez social y política muy elevado", dijo Lafuente.

Sobre el alargamiento. en diez años de la vida media de las centrales, Lafuente dijo que no es objetivo de éste documento fijar esa vida media, pero que había que contemplar esa hipótesis en el plan de residuos. Así se lo pidió el Ministerio de Industria y Energía a ENRESA, que comenzara a hacer sus previsiones contando tanto los 30 como los 40 años.

Otra novedad importante del plan es que reduce las cantidades previstas de residuos nucleares. En el año 1991, cuando se aprobó el tercer plan, se calculaba que se iban a generar 212.000 metros cúbicos de residuos de baja y media actividad (peligrosos durante 300 años los, que ahora se almacenan en -El Cabril) y 11.680 de alta actividad (los peligrosos durante, miles de años). En el nuevo plan, esas cifras bajan a 191.000 y 9.000 metro cúbicos, respectivamente.

Ausencia del ministro

En cuanto a El Cabril, ahora hay almacenados ya unos 2.400 metros cúbicos de residuos de baja y media, actividad -procedentes de centrales nucleares y pequeños productores, como centros médicos y de investigación-, según Javier Bris, jefe del servicio de operación. Estas instalaciones, que comenzaron a funcionar con su estructura actual en 1993, están diseñadas para acoger esta clase de desechos durante 20 años. El ministro de Industria, Juan Manuel Eguiagaray, que tenía previsto presentar el plan, canceló su viaje a El Cabril en el último momento, con lo que el principal responsable de Energía sigue sin haber visitado oficialmente estas instalaciones, en las que trabajan dos centenares de personas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de enero de 1995.

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