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Tribuna:

Seguridad

Una especie de chechenazo ecologista y saleroso está teniendo efecto en el sur, en la comunidad autónoma andaluza, en donde Medio Ambiente le ha plantado cara al Ministerio de Defensa y ha venido a decir que como el mando militar siga en lo suyo le va a mandar a los guardas. El caso está abierto a la hora de pergeñar este comentario, y lo que pronto puede estar cerrado para Defensa es el camino de acceso al pico de El Montero, en Cádiz, en el parque natural de Los Alcornocales, y al Mulhacén (Granada), en otro hermoso paraje protegido, el de Sierra Nevada.Defensa, que anda muy crecida desde que, gracias a los chicos que se la juegan en Bosnia, el personal vuelve a babear por lo castrense, ha decidido que necesita instalar un par de radares, uno por pico, en tales enclaves. Y Medio Ambiente y los ecologistas de a pie piensan que tales artilugios atacan a la flora y la fauna del lugar.

El argumento esgrimido por Defensa es la vieja pamema de la "seguríd d nacional". Los dos radares servirían para controlar el sur y el sureste de España; es decir, por si Sadam Husein nos invade por la derecha o la Armada Integrista se lanza a cruzar el Estrecho para. recuperar la mezquita de Córdoba. Temores ambos tan improbables como los que condujeron a construir el búnker de la madrastra de Blancanieves, a ver si me entienden. Cada vez que oigo pronunciar las palabras "seguridad nacional" me entran ganas de desenfundar, por lo menos, la risa.

Defensa puede irse con los radares de la señorita Pepis a otra parte -aprovechando que es Navidad, ¿por qué no se los pone García Vargas en su belén?- o seguir en sus trece. Y, en este caso, ¿qué hará? ¿Mandar los tanques a despejar el terreno? Mira que meterse en seme jantes berenjenales en vísperas de las municipales. Si es que, más que nada, son torpes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 14 de diciembre de 1994